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Reportaje especial
Panamá, jueves 26 de abril de 2007
 

TRADICIÓN. CIENTOS DE PERSONAS SE REÚNEN EN LA plaza Alfonso López Michelsen.

Valledupar respira vallenato

Desde hoy, Valledupar es el epicentro de la fiesta folclórica más importante de Colombia.

Aseguran que el escándalo de la ‘parapolítica’ que involucra a familias ilustres no afectará al festival.

LA PRENSA/Amalia Morales
FUNDADORES. De Izq. a Der., Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda, María Consuelo Araújo, y una amiga de los tres. 840748
Amalia Morales
Especial para La Prensa

"El vallenato es un sentimiento", dice Álvaro Meza, un hombre alto y grueso, de pelo crespo, que lleva clavado en su pecho un acordeón, el instrumento que da vida a aquel género musical.

Meza nació en Valledupar, y es uno de aquellos que lo primero que escuchó de niño fue el sonido de un acordeón. Pero fue en las parrandas que se organizaban en los patios de las casas donde Álvaro Meza aprendió a tocar el instrumento. Así se olvidó para siempre de los planos y las maquetas que aprendió a hacer en la Facultad de Arquitectura. Se fue detrás del acordeón, como se va detrás de una mujer, y ya lleva 10 años con él a cuestas.

Hace seis años, Meza, en un festival vallenato, ejecutó magistralmente los cuatro aires del acordeón –puya, merengue, paseo y son– y se coronó como rey del festival.

Hoy, Meza, va a saltar nuevamente a la tarima con su acordeón. Ahora, va por el "rey de reyes", coronación que se realiza cada 10 años y que convoca a los mejores acordeonistas del país. En la competencia que empieza hoy en Valledupar, Meza se enfrentará con reyes de los años anteriores. Entre ellos, con su hermano, Ciro Meza, considerado un duro contendor.

Hoy se levanta el telón del cuadragésimo festival del vallenato "Rey de reyes" en la tarima de la plaza Alfonso López Michelsen. El mismo lugar, donde se tejió hace 40 años la leyenda de este festival, considerado la fiesta folclórica más importante de Colombia.

orígen

Todo comenzó a finales de abril, y coincidió con la celebración de las festividades de la Virgen del Rosario. Un grupo de parranderos, entre los que figuraban el Nobel Gabriel García Márquez, su amigo y escritor inseparable de esos años, Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso López Michelsen –quien más tarde sería Presidente del país– se juntaron en el patio de los Araújo Noguera, a la sombra de un árbol de mango.

Ahí estaba también la "cacica" María Consuelo Araújo Noguera y pilar de ese clan familiar, principal promotora del festival y quien hace seis años fue secuestrada y asesinada por la guerrilla.

El primer ensayo del festival, se hizo en Aracataca, el pueblo de Gabo. Gustavo Gutiérrez, poeta y miembro de la Fundación del Festival Vallenato, cuenta que esas parrandas eran las verdaderas escuelas de acordeón.

En Valledupar hay por lo menos dos escuelas reconocidas. Una de ellas es la de Andrés El Turco Gil, a la que llegan más de mil niños todas las tardes a tocar y cantar vallenatos.

"Vienen pelados de todas partes del país. Hay de Bogotá, Bucaramanga, y muchos de aquí", dice con orgullo Gil, y agrega que de esa escuela ha salido la mayoría de los reyes infantiles del festival, una de las ocho categorías que entran en competencia.

‘Parapolítica’ y calor

Valledupar es un pueblo sin mucha gracia del Caribe colombiano. Es caluroso y ruidoso. Vallenatos de letras cursis y melodías monótonas se oyen hasta en el último rincón de esa ciudad desde que sale el alba hasta que anochece.

Hasta hace unas semanas, uno de los temas que hizo ruido en las calles fue el escándalo de la ‘parapolítica’ que afecta a los Araújo Castro, una de las familias más tradicionales del pueblo. El hermano de la "cacica", Álvaro Araújo Noguera, está prófugo de la justicia y un hijo suyo está tras las rejas en Bogotá, por supuestos nexos con el ‘paramilitarismo’.

Por el mismo escándalo dejó la Cancillería María Consuelo Araújo, hija de Álvaro Araújo Noguera. Pero estas son noticias que suenan más en Bogotá que en Valledupar, donde sus pobladores no están dispuestos a dejar empañar los únicos cinco días de gloria que les deja el año.

Efraín Quintero, uno de los organizadores, dice que el escándalo no empañará la fiesta.



 
 
 
 
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