Una vez más los transportistas han convocado a sus asociados para lo que mejor saben hacer: paros. Cada vez que sienten sus intereses menoscabados, apelan a sus huelgas para lograr mantener su statu quo. Y hay que reconocerlo: han sido exitosos. Lo que no han logrado otros sindicatos, taxistas y buseros lo consiguen con solo chasquear los dedos. Nada más fácil que eso.
Envalentonados como están, ahora pretenden subir el pasaje, pero sin ningún compromiso para mejorar el servicio a los usuarios. Bien ha hecho la ministra Olga Gólcher en advertirles que perderán sus cupos si acatan el llamado a paro. Ojalá el Gobierno se pare firme y cumpla con la sanción.
Los usuarios del transporte no pagan solo para ser llevados de un lugar a otro, pagan y merecen viajar de forma segura y cómoda, sin ruidos y sin humillaciones. Nada de esto brindan los concesionarios del transporte quienes más que un servicio público ofrecen un sacrificio colectivo, sin opción para la sociedad. |