| POR UNA VERDADERA TRANSFORMACIÓN.
Saludables cambios en la educación media
Eduardo L. Lamphrey R.
Muchas veces, mis amigos me dicen que definitivamente hay que aprender de la gallina, ella pone un solo huevo al día y hace tal descomunal escándalo, que no solo el gallinero se entera de tan loable acción, sino que casi todo el pueblo; sin embargo, la cucaracha pone más de cincuenta huevos diarios y como si nada, silenciosamente hace su trabajo y nadie, ni siquiera sus más allegados, se enteran de tan inmenso trabajo.
Muchas veces la comunicación con la ciudadanía es sumamente importante y eso hay que hacérselo entender al ministro Cañizales, pues la propuesta que le hace al país, definitivamente, debe entenderse en su real magnitud, porque allí se está construyendo el futuro profesional de toda una nueva generación, lo que bien hecho este trabajo, redundará en buenos y agradables beneficios para todo el país.
La instalación de la Comisión Nacional para la Transformación Curricular de la Educación Media, presidida por el propio ministro de Educación, el rector de la Universidad de Panamá y representantes de la sociedad civil, necesita actualizar, modernizar, ubicar en el tiempo y espacio globalizados, todo el sistema educativo medio que, desde 1980, no se ha tocado y, por lo tanto, sus resultados hoy son sumamente preocupantes. Es una propuesta que debió salir de los propios educadores, pero su lucha pesetera siempre los alejó del verdadero compromiso con la ciudadanía de actualizar y modernizar los programas educativos, labor que debe empezar con la transformación permanente de su propia metodología de enseñanza, donde el conocimiento siempre debe estar por encima del garrote y la "rofiadera" que le montan a sus alumnos.
Debió salir, también, de los propios estudiantes, al fin y al cabo es su futuro el que está en juego, pero pedir esto es exigirle mucho a esta gran masa estudiantil que se ahoga permanentemente en el mar de la ignominia y el desconocimiento. No es posible que nuestros bachilleres, teniendo clases durante dos, tres y cuatro años, de inglés, no sean bilingües y pasan graves apuros en el curso básico de ese idioma cuando van a la universidad. No es posible que luego de cursar por tres, cuatro y cinco años, las matemáticas (álgebra, cálculos, trigonometrías etc.), lleguen a la universidad sin saber dividir y escasamente multiplicar, mucho menos despejar incógnitas de alguna función, para no hablar de derivadas y cálculo. No es posible que nuestra juventud no entienda, ni lea sobre su historia patria; hablar de los mártires del 64 es hablarle de ensueños a nuestra juventud; hablarle de Torrijos y del proceso revolucionario, de Noriega, de la invasión del 89, es hablarle de otro país, no lo conocen y nunca nuestros profesores se han dado el digno deber de dejarles bien comprendido nuestro proceso histórico como nación y Estado.
Incluso, nuestros bachilleres, después de haber pasado casi a rastras por debajo de la puerta la física, la química y otras ciencias naturales, nunca entendieron los conceptos de masa, tiempo, espacio y energía. Ahondan mucho más los errores gramaticales, ponen tildes donde no las hay, las comas son arbitrarias y escribir confundiendo la "s" con la "c", con "h" o sin "h" etc, es común y generalizado.
Lo que sí recuerdan es los nombres y apellidos de tan despóticos maestros, que sus obsoletos métodos de enseñanzas los alejaron, altamente traumatizados, de estas líneas del conocimiento. Así mismo recuerdan sus claustros de bachilleratos, mazmorras donde hacinados y vilipendiados por sus recordados maestros, cumplieron el tiempo y espacio necesarios para ir a buscar escaños en la educación superior.
Esta inseguridad en el conocimiento ha generado una cultura permanente de copia, de inseguridad total, para cualquier ejercicio, parcial o examen, tanto en bachillerato como en la universidad, que ya incluye hasta los formularios de inscripción.
Ha llegado el momento de que todos los actores involucrados en el tema educativo se pongan de acuerdo para buscar una solución y se experimente una "verdadera transformación en el sistema educativo".
Miremos los ejemplos de nuestros hermanos latinoamericanos y aprendamos de ellos; nadie discute que la educación superior de Colombia, Cuba, México, Chile o Costa Rica, por mencionar algunos, nos supera. Este avance está fundamentado en una buena educación de su juventud en primaria y secundaria; sus programas no son tan repetitivos en materias específicas como matemáticas, física, biología, inglés, química, etc., y sus docentes están en permanente modernización de sus programas académicos y conocimientos que tanto exige hoy el mundo globalizado.
Este nuevo proyecto comenzará con un plan piloto, ya tienen seleccionadas 25 escuelas oficiales y se pretende incluir cinco particulares. El proyecto se inicia en 2008 y concluye en 2010.
Los resultados serán las pruebas eficientes de un buen trabajo. Definitivamente, estas cosas son las que hay que hacer públicas, ministro Cañizales, allí está su verdadera función como ministro. Déjele la puerta abierta al conocimiento de nuestras futuras generaciones, son ellos quienes nos llevarán a mejores conceptos de bienestar social y mejor distribución de las riquezas que tanto necesita nuestro país.
El autor es economista
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