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Reportaje especial
Panamá, viernes 20 de abril de 2007
 

LA ILUSIÓN DEL DESTINO.

Identidad y violencia

I.Roberto Eisenmann, Jr.

Amartya Sen, nacido en la India, ganador del Premio Nobel, autor de 12 importantes obras, ha escrito un nuevo y magnífico libro titulado Identidad y Violencia, la Ilusión del Destino.

Sen alega que el mundo está encarcelado por la ilusión, sufriendo de simplificaciones uni-dimensionales en una especie de miniaturización de los seres humanos, una que ignora por completo las muchas formas en que los seres humanos nos relacionamos unos con los otros. El mismo ser humano podría, a la vez de ser panameña, de origen caribeño con ancestros africanos, ser cristiana, liberal, mujer, vegetariana, historiadora, maestra de escuela, escritora, feminista, heterosexual, creyente en los derechos gay, amante del teatro, activista ambiental y deportista; esa persona pertenece simultáneamente a todas estas colectividades que le dan su particular identidad.

Ninguna en particular puede ser la identidad única de esta persona. Es la imposición externa de una sola supuesta identidad única, la fuente que fomenta la confrontación sectaria, la violencia y la barbarie en el mundo de hoy.

El abrazo de la inclusión en una sola identidad puede, a la vez, caer en la adversidad de la exclusión.

¿Cómo convencer a otros de nuestras múltiples identidades? Aún cuando tengamos claridad sobre nuestras múltiples identidades… ¿cómo persuadir a los demás para que nos vean como realmente somos? Sartre argüía, por ejemplo, que un judío es realmente un hombre con múltiples identidades, una de las cuales es su religión, pero que termina siendo un hombre que otros hombres pueden identificarlo simplemente como judío; en este sentido es realmente el anti-semita el que hace al judío. El ser humano es multidimensional. Su religión no tiene por qué ser su única y exclusiva identidad, por más orgulloso que esté de la misma.

Estas simplificaciones unidimensionales también se aplican a los economistas que asumen que el ser humano racional solo actúa y reacciona pensando en su propio interés. Esta simplificación asume que Gandhi, King, Mandela y la madre Teresa eran grandes idiotas y que los demás que tenemos un sentido de justicia no somos sino pequeños idiotas.

Al problema de la simplificación unidimensional de identidades se adiciona el mismo problema respecto a la globalización y la anti-globalización. La actitud de querer solo lo propio es de lo más reaccionaria. Europa sería hoy mucho más pobre económica, cultural y científicamente, de haber resistido la globalización de matemáticas, ciencia y tecnología que le llegó de China, India, Irán y el mundo árabe en los inicios del segundo milenio. Incluso, sentencia Sen, el movimiento anti-globalización es quizás el más globalizado de los movimientos morales en el mundo de hoy.

Finalmente, Sen se dedica al tema de pobreza y justicia en el mundo, que está ciertamente conectado al de la identidad y violencia.

La exclusión de millones y millones de seres humanos e incluso la inclusión con inequidad, que es una tragedia igualmente importante, tiene que remediarse principalmente con cambios radicales en las políticas económicas domésticas. En lo internacional propone la condonación de la deuda de países pobres y celebra que finalmente se está iniciando, pero piensa que el cambio tiene que ser doméstico y lo centra en solo cuatro temas: educación, salud, titulación… y microcrédito.

La pobreza y exclusión escandalosa que tenemos en Panamá requiere cambio radical… y con urgencia. Tiene que ser el tema prioritario de cada uno de nosotros por razones tanto éticas como de interés propio. ¿Qué puedo hacer yo, qué puede hacer usted para lograr este cambio radical requerido?

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana



 
 
 
 
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