| UN PAPEL PROTAGÓNICO.
El valor de la mujer emprendedora
María Roquebert León
En marzo, el mes de la mujer, se destacó el papel protagónico de las mujeres emprendedoras que en forma individual o colectiva han desarrollado actividades económicas a nivel nacional, local o comunitario de manera constante y con pujanza. Mujeres que tienen el profundo deseo de mejorar sus vidas y desarrollar su negocio o emprendimiento propio.
Se realzó el valor de un grupo que por sí mismas o por medio de una organización, se dedican en cuerpo y alma a levantar sus propias empresas, o mujeres que en su trayectoria han realizado importantes aportes a la educación formal, actividades de acción social, mujeres que mantienen viva la riqueza de nuestro folclor, logrando autonomía e independencia financiera para ellas y sus familias, obteniendo como resultado fortalecer la dignidad humana e incidir de manera positiva en su crecimiento económico, demostrando organización, creatividad y valía.
Por ello, cuando consideramos que las mujeres trabajamos fuera y dentro del hogar, nos damos cuenta de que nuestro reconocimiento para las emprendedoras debe ser aún mayor, ya que nos esforzamos en equilibrar ambos papeles que influyen de forma directa en la sociedad y en la economía panameña.
El valor de ellas debe ser visibilizado, pues están dotadas de empuje, autoconfianza y persistencia, y hace falta coraje para asumir los riesgos que conlleva desarrollar la iniciativa de un emprendimiento, con la demanda de los roles mencionados.
Mujeres como Toribia Rodríguez de Escudero, Maribel Aguilar, Enitza George, María Gabriella Rizzo, Esperanza Montes, Astevia Escudero Cedeño y María de las Nieves López; las integrantes de las agrupaciones: Las Doritas, Damas en Superación, Asociación Femenina de Madre Vieja, distinguidas representantes de las provincias de: Colón, Chiriquí, Veraguas, Herrera, Coclé y Panamá, son el ejemplo de que este estímulo emprendedor está encendido y debe reconocerse.
Diversas inversiones tocan nuestro suelo, así como el desarrollo e instalación de nuevas empresas y tecnología de vanguardia, y la visión del Ministerio de Desarrollo Social es que las mujeres se integren a este crecimiento, convirtiéndolas en protagonistas en la toma de decisiones, fortaleciendo el capital humano y social.
Reconocemos el importante papel de las mujeres emprendedoras en el desarrollo de nuestro país, no solo homenajeándolas en el mes de marzo, sino por medio de la Red de Oportunidades, con la cual las administradoras de los recursos familiares reciben una contribución mensual para salir adelante, y que mantienen vigente el profundo deseo de mejorar sus vidas y las de sus familias.
Y es que la mujer emprendedora sabe lo que es llevar adelante las oportunidades y fortalezas para poner en marcha los emprendimientos locales con dedicación, responsabilidad y elevada autoestima, haciendo hincapié en sus propias capacidades, sin conformismos ante lo hecho.
En ello reside el carácter emprendedor. En que al iniciar una actividad o un proyecto del que esperamos rentabilidad, la recompensa económica toma muchas veces más tiempo en llegar, pues las adversidades e imprevistos son las características más comunes que enfrentamos al acoger dicho emprendimiento; y la mujer emprendedora aprovecha estas características, pues ella no está condicionada por las circunstancias, aprende de la experiencia y aprovecha esas oportunidades para crecer.
Lo valioso y fundamental de esto es la perseverancia que las mantiene en pie, a pesar de todo obstáculo, y la fe en que su sueño se vea cumplido. Es un camino de aprendizaje, de ir modelando los objetivos en la realidad concreta.
Felicitamos a todas las mujeres emprendedoras, pues este es un camino abierto, no solo para las mujeres de ahora, sino para favorecer a las nuevas y futuras generaciones, con mayor justicia y participación para todas, pues su esfuerzo acentúa grandemente el empoderamiento como agentes y beneficiarias de los recursos.
La autora es ministra de Desarrollo Social
|