| PRÁCTICOS DEL CANAL.
Una operación delicada
Henry Pino
Leí con mucho detenimiento el artículo sobre el tránsito por el Canal de la motonave Cape Race.
Indiscutiblemente, tanto el capitán Navarro como el capitán González, son profesionales bien entrenados que llevan a cabo su función de prácticos de una manera responsable y eficiente como lo demuestra el paso por la vía acuática de este y muchos otros miles de barcos cada año.
Como en tantos otros puertos del mundo, la pericia y dedicación son indispensables para llevar a cabo este delicado trabajo.
Hay, sin embargo, un factor físico necesario para que este tipo de trabajo se haga con seguridad: el descanso.
Relata el periodista que a las 4:45 a.m., el buque estaba llegando a las esclusas de Miraflores bajo el mando del capitán Navarro. Para que esto sucediera el práctico en control debía haber tenido que presentarse en la Estación de Prácticos a las 2:45 a.m., y supongo que basado en experiencias propias debió estar despierto, por lo menos, una hora antes del tiempo de su reporte a la base.
En el caso de González, su tiempo de comenzar debió haber sido a las 3:45 a.m. Cuando el buque terminó su tránsito en Cristóbal, a las 3:30 p.m., todavía les tocaba a ambos prácticos el viaje por carretera de regreso al Pacífico, el cual toma una hora y media.
De acuerdo con los contratos de trabajo, por cinco semanas sin descanso, con solo un período entre trabajos de 12 horas, los prácticos pueden regresar a trabajar. Es decir, que a las 5:00 a.m. del día siguiente, ya pudieran ser llamados a trabajar nuevamente.
Con el incremento de los tránsitos por el Canal, ha sido necesario que la Autoridad del Canal necesite utilizar estos prácticos aun en las tres semanas de descanso que siguen a las cinco de trabajo y por eso los autorizan a trabajar como voluntarios en el Canal en dos de esas semanas.
Esta situación se pondrá más crítica a medida que las obras de la ampliación se incrementen, ya que el tráfico con interferencias por los trabajos así lo demandarán.
Si aparte de esto algunos insisten en continuar haciendo trabajos eventuales en otros puertos, ¿cuándo van estos prácticos a descansar para tener la mente fresca y poder seguir prestando un servicio seguro y eficiente como lo han hecho hasta ahora?
El deseo de ganar más a toda costa está, no solo yendo en perjuicio de los que no tienen trabajo, sino poniendo en peligro la seguridad de la navegación.
El autor es capitán de barco
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