| CULTURA DEL ‘JUEGA VIVO’.
Visión del futuro político
Carlos M. Arango Jr.
Observo con preocupación la cultura política que tenemos en Panamá. Básicamente está fundamentada en lo que hemos llamado el "juega vivo". Y, ¿qué es el juega vivo? Es sacar ventaja personal de cualquier hecho o circunstancia sin tener en consideración los derechos o las necesidades de los demás.
Sobre esta cultura es que actúa la gran mayoría de los políticos, para no decir todos. Mis intereses y yo somos primero. Es mi oportunidad de hacer dinero, de tener poder, favorecer a mi familia, amigos personales y políticos. Hacer algo por la población necesitada viene después. Actuaré siempre y cuando que lo que haga por ellos, me resulte en votos o apoyo político para seguir aprovechando la oportunidad de estar en el Gobierno. Esa es la motivación que rige en una cultura egoísta y demagógica.
Ya veremos en la próxima campaña para las elecciones del 2009 los programas de gobierno muy bien redactados, con promesas sobre temas como el desempleo, seguridad, salud, educación, transporte, pobreza, transparencia, corrupción, desarrollo económico, urbano, rural y otros tantos no menos importantes, con un cinismo impresionante porque las intenciones del "juega vivo" son otra cosa.
La saturación publicitaria, las manifestaciones, las promociones y la imagen prefabricada por los directores de campaña terminarán por enamorar a una población necesitada y cargada de urgencias, que se come nuevamente el cuento de que sus candidatos serán la solución a sus problemas. Al poco tiempo del nuevo gobierno electo, se despertarán del sueño electoral y verán con frustración y amargura peligrosamente acumulada que seguirán igual que antes. Así ha sido y así seguirá siendo, a menos que ocurra lo siguiente: Que los políticos se den cuenta de que la cultura del "juega vivo" político no es justa, ni conducente a una mejor sociedad. Que pongan seriamente un alto a los abusos, componendas, paños tibios -con las consiguientes comisiones que nada resuelven- y se dediquen con energía, determinación inquebrantable y liderazgo ejemplarizante a cambiar la cultura que sostiene que el Gobierno es una alcancía política de donde van a extraer su bienestar personal, familiar, de amigos y de copartidarios.
De momento creo que esta opción no se va a producir porque los políticos no entienden que están equivocados y porque los presidenciables para el 2009 nacieron, se criaron, y crecieron bajo la influencia del "juega vivo" político. Verán que no se atreverán a divulgar las contribuciones a la campaña para tener la libertad de hacer arreglos compensatorios por las donaciones recibidas. De allí nacen muchas componendas que forman parte esencial de la cultura del "juega vivo" político. Tanto daño ha hecho esta cultura que ha penetrado todos los niveles del sector público. La justificación ha sido... ¿si los de arriba lo hacen, por qué yo no?
En su defecto, el futuro político del país será una consecuencia natural de la cultura actual. En algún momento, y creo que más temprano que más tarde, saldrá algún líder populista carismático que movilice las masas de votantes -que para ese entonces habrán perdido lo poco que les queda de esperanzas- gane la Presidencia de la República y una vez en el poder nos lleve a una "dictadura electa" que sepultará las posibilidades de construir una sociedad justa, pacífica y democrática.
Esta opción la veo posible en un futuro cercano. Si Chávez tiene su petróleo para satisfacer su egolatría, proporciones guardadas, el panameño de un futuro próximo tendrá su Canal ampliado con lo que podrá hartarse de la riqueza que le corresponde a todos. La tentación es demasiado fuerte como para dejarla pasar. ¿Pesimista? ¿Negativo ante un futuro que luce fenomenal? No. Pienso que es poner los pies en la realidad.
Ese es el futuro que nosotros no somos capaces de evitar porque la clase dirigente democrática está muy ocupada aprovechando el auge económico como para decidirse a actuar . Los agitadores de las calles no democráticos no han entendido las oportunidades del juego y además no cuentan con esa figura carismática en sus filas. Por ahora solo sirven para eso, para agitar las calles.
No obstante, esa figura que apunto saldrá de donde menos nos lo imaginemos. Pienso que esto ocurrirá en el 2014 o más pronto, en el 2009, si las circunstancias políticas crearan esa oportunidad.
Cuando miramos el auge que se ve en la ciudad de Panamá, pensamos que todo el país está bien, que no hay pobreza -aun cuando nuestros hermanos se mueren de hambre- ni necesidades apremiantes para una inmensa mayoría de panameños y que este paraíso será así para siempre. Creo que es una equivocación. Los acontecimientos del futuro nos irán señalando el rumbo. Cuando caigamos en la cuenta de la dirección tomada, ya será muy tarde para gestar una transformación del país, porque no se ha dado en cada uno de nosotros una transformación profunda en nuestras creencias y valores, que es lo que debemos hacer sin demora.
El autor es ejecutivo retirado
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