| NANCY PELOSI.
Cien días de liderazgo
Sergio Muñoz Bata
Algo estará haciendo bien la líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, para que en sus primeros100 días de trabajo haya logrado despertar la ira de la extrema derecha y el recelo del ala más radical de la izquierda.
Haciendo gala de su decimonónico paternalismo, el vicepresidente Dick Cheney se ha valido de entrevistas con su prolongación mecánica, el comentarista de radio Rush Limbaugh, para darle a Pelosi un cero en conducta por su viaje a Siria y acusarla de alta traición a la patria por su oposición al plan del presidente Bush de mandar más tropas a Irak.
El reclamo del llamado Progressive Caucus es que a pesar de que los "progresistas" conforman la mayoría de la representación demócrata en el Congreso (el grupo cuenta con 72 miembros) Pelosi ha relegado a segundo plano sus reivindicaciones más urgentes para satisfacer las demandas del grupo minoritario más conservador dentro del partido en la Cámara Baja.
La realidad es que la primera mujer que ocupa la posición que la coloca en el segundo lugar en la sucesión presidencial, aunque ha tenido algunos tropiezos, ha hecho un muy buen papel en el puesto.
Su mayor logro, sin duda, fue la aprobación de un proyecto de ley que destina 100 mil millones de dólares para financiar la guerra en Irak, pero que establece fechas para fija el retiro de las tropas a más tardar en septiembre de 2008. El proyecto de ley también impondría una serie de estándares de desempeño, tanto para Bagdad como para Washington, cuyo propósito sería atestiguar los avances del nuevo gobierno Iraquí para lograr la autosuficiencia. El proyecto de ley exigiría la retirada de las tropas incluso antes de la fecha fijada si no se pudiera demostrar el avance con respecto a esos estándares.
En tan sólo cien días, Pelosi ha logrado la aprobación de seis importantes proyectos de ley. Uno que obliga a implementar las recomendaciones de la Comisión 9/11 mejorando la seguridad aérea y terrestre de la nación. Aquí cabría resaltar que Pelosi no confunde la seguridad nacional con el muro de la ignominia en la frontera sur, proyecto contra el cuál votó; otro que aumentaría el salario mínimo de $5.15 la hora a $7.25. En los nueve años en los que el salario mínimo actual ha estado en vigor, el salario de los congresistas ha aumentado $31,600 y, en promedio, un director de empresa gana en una mañana lo que un trabajador gana en un año. Otro, eliminaría las restricciones impuestas por el presidente Bush en 2001 a los programas de investigación con células madre abriendo posibilidades a tratamientos de enfermedades como la diabetes, el mal de Parkinson, Alzheimer, la esclerosis múltiple y el cáncer. El cuarto, autorizaría la negociación con laboratorios farmacéuticos para reducir el costo de las medicinas para el Medicare que ha crecido al doble del ritmo de la inflación mientras que la ganancia de los laboratorios en algunos casos se duplica en relación al año anterior. El quinto, propone rebajar a la mitad la tasa de interés en los préstamos a cinco millones de estudiantes. El costo de las colegiaturas en universidades públicas ha aumentado 41% desde que Bush llegó a la presidencia. Y el sexto, acabaría con el subsidio de miles de millones de dólares a las compañías petroleras y adjudicaría esos fondos a la investigación de nuevas fuentes de energía. En 2006, las cinco grandes compañías petroleras estadounidenses ganaron $97 mil millones de dólares, quintuplicando sus ganancias de 2002.
Es posible que a pesar del enorme apoyo de la ciudadanía a estos proyectos, en un arrebato ideológico el presidente decida vetar los proyectos de ley de Pelosi. Si lo hace, su partido sufrirá las consecuencias en la elección del 2008 y Nancy Pelosi, la primera mujer que ocupa el liderazgo de la Cámara Baja habrá ganado el pulso. Interesante triunfo de una mujer que además tiene cinco hijos y seis nietos.
El autor es miembro del consejo editorial de Los Angeles Times
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