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Reportaje especial
Panamá, miércoles 18 de abril de 2007
 

COLOMBIANOS.

Por mejores controles migratorios

Roberto Velásquez

La labor del Estado es la de velar por la seguridad de los ciudadanos. Esta obligación se consagra en la Constitución en el artículo 14, referente a la migración, el cual dice que "la inmigración será regulada por la Ley en atención a los intereses sociales, económicos y demográficos del país". Debido a la ola de crímenes que hoy día azota a Panamá, podemos considerar que el tema de la seguridad es de interés social primordial, por lo que el Gobierno debe aplicar medidas concretas para disminuir los niveles de violencia y criminalidad.

Hasta hace pocos días, el Gobierno estudiaba la propuesta de imponer visas a los colombianos, pero la misma quedó en nada debido a muchas razones. Podría decirse que una de estas razones responde a presiones económicas de empresarios de la Zona Libre (presiones económicas), sumado al hecho de que el Canciller de la República de Panamá recibe una distinción honorífica por parte de Colombia el mismo día que se hace el anuncio de "no pedir visas a los colombianos", lo cual catalogo como una "total coincidencia".

Es evidente la relación proporcional existente entre los colombianos y los altos índices de violencia y narcotráfico. Casos como el de Pablo Rayo Montaño, a quien se le otorgó cédula panameña sin cumplir con el requisito del récord policivo, y otros testaferros panameños, son un claro ejemplo del problema que afrontamos. La visa a los colombianos, si bien no es una medida 100% efectiva, es una medida que, aplicada junto con otras, reduciría enormemente la entrada de visitantes inescrupulosos que, al entrar con una visa de turista, pretenden luego extender su permanencia para tomar ventaja de la mejor situación económica de Panamá. De esta forma, estos individuos inescrupulosos se transforman en una carga social al dedicarse a actividades como la prostitución, el narcotráfico y el lavado de dinero, y no hacen más que atentar en contra de la seguridad, la moral, las buenas costumbres y los bienes patrimoniales de los nacionales. Sumado al hecho de que aquellas que se dedican a la prostitución, solo lo hacen para enviar remesas de dinero a sus familiares, ocasionando una importante salida de divisas y problemas de salubridad.

Esta medida no tiene la finalidad de eliminar la entrada de colombianos honestos a nuestro país ni de disminuir las inversiones de éstos; por el contrario, el propósito es permitir solo la entrada a aquéllos que verdaderamente deseen apreciar las bondades que Panamá ofrece.

La medida de visas a colombianos debe ser combinada con procedimientos más rigurosos en Migración para con aquellos colombianos que deseen establecer su domicilio en Panamá.

Somos conscientes de que el problema de la inseguridad no radica solo en la alta concentración de colombianos en Panamá, sino también en otros factores tales como la desigualdad social, el nivel de desempleo y la falta de oportunidades producto de la poca escolaridad en ciertos sectores. Pero es evidente que la negativa influencia de estas personas despierta olas desenfrenadas de violencia producto de las actividades del narcotráfico llevadas a cabo por colombianos.

Lamentablemente, nuestros gobernantes viven en una esfera en la cual los problemas sociales de los panameños son ajenos a la realidad de ellos. Lamentablemente, la codicia nunca los dejará tomar decisiones que verdaderamente beneficien al país.

El autor es licenciado en finanzas y estudiante de derecho



 
 
 
 
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