| REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.
Receta y francachela
Violeta Yangüela
Michelle Bachelet le ha dicho a Andrés Oppenheimer que en Chile no le gusta hablar de "modelo", porque tiende a semejarse a una receta y que hay experiencias que en un país pueden ser muy exitosas y trasladadas a otros pueden ser un fracaso. ¿Será verdad? ¿Cuál es la receta chilena para ser el único país iberoamericano que ha logrado disminuir la pobreza a la mitad?
Las variables o los indicadores o las políticas económicas, que componen la "receta" chilena parecería que funcionan en todas partes. Una política de desarrollo fundamentada en el libre mercado, estabilidad económica, política fiscal con responsabilidad y ¡ay! aquí viene la mala palabra: ¡globalización!
La ejecutiva de la nación chilena dice que Chile tiene 54 convenios de libre comercio firmados y uno más en camino con Japón porque la nación chilena optó por lo mejor. Insertarse en el mundo globalizado.
Si de receta se trata, y retrocediendo un poco en el tiempo Japón asumió la misma receta con el mismo resultado en su desarrollo. Dicen los que cuentan la historia que los líderes japoneses decidieron su política de desarrollo con dos premisas fundamentales. Sin "recursos naturales" para explotar, decidieron hacerlo con los únicos que tenían: el cerebro de los japoneses y segundo, el mundo sería su mercado. Sin ninguna duda que funcionó.
Los ejemplos parece que sobran. Los pequeños países asiáticos se convirtieron en los tigres del Asia. El más reciente es Irlanda. Es llamado el tigre celta. Sin dejar de mencionar a Corea del Sur habría que incluir a la India y a China que hoy se analizan como las amenazas económicas en el mercado mundial. En palabras de Deng Xiao Ping salieron a cazar ratones y sus exportaciones inundan el mercado global.
Cuenta Bachelet que en visita a Vietnam, el primer ministro le expresó que "un pescador, si pesca en la orilla, va a sacar peces pequeñitos, pero si va a mar abierto, va a pescar más peces y de mayor tamaño".
Mientras, por Iberoamérica y un chin más para allá, anda un teniente coronel con la otra receta. Gastar. Eso es lo primero. Convierte las empresas privadas en estatales, compra armas, barcos, aviones, se supone que para la paz, también compra bonos, importa cubanos y exporta discursos y petróleo. Sobre todo discursos. La Revolución Bolivariana Cristiana del Siglo XXI.
De acuerdo a la cifras de los países petroleros la tasa de inflación del 2006 promedió un 8% con la excepción de Irán con un 14% y de Venezuela con un 17%. Los recursos provenientes del petróleo han servido a Chávez para aumentar el gasto público y el tamaño del Estado sin libre mercado, estabilidad económica y sin responsabilidad fiscal.
Hoy, igual que ayer, Venezuela encabeza el consumo de whiskey por cápita del mundo. La francachela continúa. Le acompaña la Revolución Bolivariana.
Firmas Press. La autora es periodista
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