| UNA ÉPOCA MARAVILLOSA.
De guayacanes… machos y hembras
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Estamos en la época maravillosa de los guayacanes en flor.No puedo dejar de pensar que esas preciosas manchas de oro que presenta en estos días nuestra campiña constituyen un mensaje divino. La flor, esa preciosa creación de Dios, es casi siempre considerada femenina, producto de una delicada planta... pero la realidad es que el guayacán es un árbol fuerte, grandioso, de grueso tronco, de aspecto masculino, que de un día para otro –cuando el monte está sufrido y seco por las inclemencias del caliente sol veraniego– se brota en flor de oro cual pincelada de belleza en un ambiente severo... pero así mismo en unos cinco días pierde su encanto, igualándose al peladero reseco silvestre, pidiendo agua de invierno. Es como para decirnos que los machos, en plena lucha de esta dura vida, también somos capaces de ser sensibles y humanos aun cuando sea por tiempos demasiados cortos y fugaces. Mensajes divinos de la naturaleza a los hombres, que a veces solo parecemos estar capacitados para la lucha, la pelea, el terrorismo y la guerra…
… y las mujeres –como las veraneras que en los tiempos más severos siempre están en flor– guardan en sus delicadas y florecidas ramas unas puyas que nos recuerdan que también son aptas para la lucha y la pelea. Han luchado las mujeres para lograr su justo sitial en la sociedad y han avanzado mucho, aun cuando lejos están de su meta de la igualdad porque, como dice una de nuestras hijas, quien es madre, esposa y profesional dedicada, "nuestra lucha por la igualdad nos ha llevado a un sitial en que en realidad nos hemos convertido –por voluntad propia– ¡en esclavas a tiempo completo!".
¿Qué mensaje nos estará dando la naturaleza? Observamos la confusión que muestran los guayacanes y las veraneras por los cambios climáticos producidos por nuestra destrucción del planeta (nuestra casa), al brotarse a destiempo y no todos juntos debido a las sequías prolongadas e inundaciones desmedidas.
En momentos tan críticos como los actuales… ¿cuántos tenemos suficiente paz interna como para captar la belleza y a la vez los mensajes que nos envían las preciosas manchas de oro de los fuertes guayacanes?
En nuestra finquita en el monte, Maruja y yo hemos sembrado cientos de guayacanes. Ya algunos comienzan a brotar en flor… y todos sueltan semillas, que hemos sembrado con el objeto de regalar los plantones a nuestros vecinos que estén deseosos de apreciar en sus propiedades la belleza de los guayacanes en flor.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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