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Reportaje especial
Panamá, miércoles 11 de abril de 2007
 

ESTADOS UNIDOS.

La amenaza del español

Jorge Ramos

MIAMI -Muchos nos tienen miedo solo porque hablamos en español. Como no nos entienden, desconfían. Nos ven como sospechosos. Y algunos hasta se imaginan que somos criminales o terroristas, pero no se atreven a decirlo.

Se ponen nerviosos si les toca sentarse junto a nosotros en un avión. En ocasiones hasta nos gritan: "Regrésate a tu país".

Lo que no saben es que éste también es nuestro país. Calculo que en Estados Unidos hay unos 50 millones de personas que hablan español, espanglish o que saben algo de castellano. Y cada vez serán más. Estados Unidos es la nación donde existen más hispanoparlantes en todo el mundo, con la excepción de México. Argentina, Colombia y España ya quedaron atrás.

El español se sostiene en Estados Unidos debido a que nueve de cada 10 familias hispanas hablan castellano en casa, gracias a la creciente red de medios de comunicación para hispanoparlantes y, sobre todo, porque cada año entra alrededor de un millón de inmigrantes, legales y no tanto, que hablan el idioma.

Sin los inmigrantes que hablan español las ciudades norteamericanas se harían chiquitas. Según el último informe de la Oficina del Censo, sin inmigrantes Boston perdería 100 mil habitantes, Los Ángeles 200 mil y Nueva York 600 mil.

A pesar de las enormes contribuciones económicas y culturales de los inmigrantes hispanoparlantes, hay una intensa campaña para hacer del inglés el idioma oficial de Estados Unidos. Pero es absurdo. Cada vez más personas prefieren comunicarse, escuchar sus noticias y leer en español.

Ninguna ley puede obligar a hablar un idioma. Es ingenuo. Pero hay políticos que no entienden esto. Hace poco el republicano Newt Gingrich --que pronto podría lanzar su candidatura presidencial y que se opone a la educación bilingüe, dijo que aquellos que no hablan inglés en Estados Unidos usan "el lenguaje de los que viven en los guetos".

¿Desde cuando el español o el francés son idiomas inferiores? Estados Unidos es el único país que conozco donde hay gente convencida de que hablar un solo idioma es mejor que hablar dos o tres.

Lo chistoso es que Gingrich pronto se dio cuenta de su error y se disculpó. ¿Y saben qué idioma utilizó para disculparse? Sí, el español. En un comunicado de prensa dijo: "Nunca he creído que el español sea un idioma de gente de bajos recursos, ni tampoco un idioma sin belleza". Y luego confesó: "Hace un tiempo que he estado tomando lecciones de español para aprender el idioma".

¿Por qué se disculpó Gingrich? Muy sencillo. Porque si quiere ganar la presidencia de Estados Unidos va a necesitar el voto de millones de latinos que hablan español y a los que, sin querer queriendo, ofendió.

Pero los norteamericanos no son los únicos que temen a los que hablamos español en Estados Unidos. Muchos latinoamericanos y españoles tampoco nos entienden.

Claro, el español que hablamos en Hialeah, en East L.A. y en Pilsen, en Estados Unidos, es muy distinto al de Guayaquil en Ecuador, San Pedro Sula en Honduras y Oaxaca en México. Decimos "troca" en lugar de camión, parquear en vez de estacionarse y el handyman que atranca el liqueo over la carpeta soqueada es lo mismo que el plomero que repara una gotera que empapó la alfombra. Distinto, pero se entiende ¿no?

Sin embargo, el español que hablamos en Estados Unidos amenaza la sensibilidad de los más dogmáticos. Nos dicen de todo: ignorantes, flojos, pochos, mal educados y, sobre todo, violadores de las santas reglas de la Real Academia de la Lengua Española. Da igual. Tan inútil como declarar al inglés el idioma oficial en Estados Unidos es suponer que todos los hispanos hablen como andaluces, cordobeces o madrileños. ¡Jo!

El español que se habla en las calles del Bronx en Nueva York y de Houston en Texas, en la office y chateando en la internet está requetevivo y se transforma día a día. Es el español que hablaría Sancho Panza si hubiera venido como inmigrante a hacer las Américas.

Este español norteamericanizado, corrompido y contaminado, impuro y aglutinador --es como un monstruo lingüístico que se come y luego digiere e integra todas las palabras que se le acercan- está influyendo enormemente al español que se habla en otras partes del mundo. Se extiende debido al gran poder adquisitivo de los hispanos en Estados Unidos, que ganan en promedio cuatro veces más que los latinoamericanos, permitiéndoles viajar más, gastar más en teléfono, enviar más remesas. A esto hay que unirle la imparable penetración tecnológica y cultural del norte al sur a través de películas, música, moda, internet, televisión, cable, radio y satélite.

Nuestro español del norte -¿norteñol?- solo amenaza a aquellos que no entienden que las lenguas, como la imaginación, crecen de manera inusitada, sorprendente, se alimentan de los lugares menos sospechados y desafían todos los decretos.

The New York Times. El autor es conductor del Noticiero Univisión, que se ve en Estados Unidos y 13 países de América Latina.



 
 
 
 
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