| MARGINADOS.
La mentalidad que debemos tener
Yazim Valles Juliao
Solo escribo para comentar sobre el artículo de la licenciada Dora Santanach titulado "La impotencia y los gritos de los marginados".
Licenciada Santanach: nada, absolutamente nada, ni el hambre, ni la miseria, ni la más extrema pobreza, ni los malos gobiernos, ni la corrupción, ni la mala distribución de la riqueza, justifican el asesinato de un ser humano, mucho menos por razones tan absurdas como "me miraste mal" o "entraste en mi territorio" o porque "me tumbaste una droga".
Dígame usted, licenciada Santanach: ¿De verdad la culpa la tienen Olga, Rolando o Martín? ¿Acaso el hambre, la miseria y la desolación que usted menciona tienen la culpa de que un ser humano queme vivo a otro semejante, como sucedió en Curundú?
Dígame usted, licenciada Santanach: ¿cómo allí mismo en zonas marginadas como Curundú hay muchachos que viven en las mismas condiciones de miseria, hambre, pobreza y violencia y, sin embargo, en lugar de unirse a una banda y ganarse 100 dólares fáciles matando a alguien, deciden trabajar, de lo que sea, para poder estudiar y salir de allí y ser alguien de bien?
Usted pregunta licenciada que "¿dónde se van a refugiar a estos jóvenes?", y yo le pregunto a usted: ¿dónde se va a refugiar la madre de la niña que murió calcinada en Curundú a manos de estos "jóvenes"?, ¿dónde se puede refugiar la madre del bebé de tres años que murió producto de una bala disparada por uno de estos "jóvenes"?, ¿dónde se pueden refugiar los habitantes de Curundú que fueron amenazados por estos "jóvenes" para que no dijeran ni una palabra, porque si no los quemaban también? ¿Dónde nos podemos refugiar todos nosotros?
Licenciada, la falta de oportunidades no justifica el asesinato; el hambre no justifica el asesinato; la miseria no justifica el asesinato; la corrupción no justifica el asesinato; que se creen leyes para ayudar a los monos gordos del gobierno, no justifica el asesinato; la clásica de "el gobierno no me da trabajo" no justifica el asesinato... NADA justifica el asesinato de un inocente y muchísimo menos si ese inocente es un niño.
Oportunidades para estos jóvenes hay, lo que pasa es que no son fáciles de encontrar, hay que luchar, hay que cambiar la mentalidad, hay que querer salir del montón y, por ejemplo, cambiar el modo de hablar de maleante. Hay que decir: "voy a trabajar, yo sí voy a estudiar, yo sí voy a salir de aquí". Y esta mentalidad el Gobierno no se la puede introducir por un oído a nadie, eso va dentro de uno mismo, así que por más que haya viviendas dignas, trabajo y educación, si la mentalidad de nuestros jóvenes no es ésta, no hay nadie que los salve.
La autora es ingeniera náutica
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