| EXISTEN TRES PANAMÁS.
Integración nacional
Nicolás Ardito Barletta
La creación de un Panamá más participativo, equilibrado y con mayores oportunidades para los ciudadanos requiere una mejor integración territorial nacional. Geográficamente, existen tres Panamás: el de la región de tránsito internacional, el del "interior" por la costa del Pacífico hasta Costa Rica, y el marginado, de frontera, en la costa del Caribe y el Darién. Los niveles de vida, de información y tecnología, de infraestructura, de organización social y política, difieren sustancialmente entre los tres. El 70% de los pobres de Panamá (800,000 personas) están en áreas rurales.
Las desigualdades y desequilibrios existentes crean un flujo permanente de población hacia la región de tránsito en búsqueda de mejores oportunidades, el cual se acelera y desacelera con los auges y recesiones respectivas de dicha región. Es natural, sobre todo desde el siglo XX, que las gentes fluyan hacia centros urbanos y de mayor actividad económica buscando empleo y oportunidades. Es indudable que la región de tránsito, caracterizada por actividades más competitivas y bien vinculadas con el mundo, seguirá siendo la más dinámica del país, acentuando una tendencia evidente en todo el siglo XX. Pero el resto del país no es carente de oportunidades y se puede vincular mejor con el Panamá de tránsito en formas provechosas para todos.
Lograr la mayor integración nacional requiere acciones más coherentes en lo económico, en infraestructura física, en la formación del capital humano, en descentralización política y en fortalecimiento de gobiernos locales. Panamá ha hecho esfuerzos notables en estas dimensiones de la convivencia nacional en forma creciente desde 1910, cuando éramos un país totalmente desarticulado, sobre todo en el "Panamá interior" y solo más recientemente en áreas del Panamá frontera marginada de Darién y Bocas. El gobierno actual lo incluye dentro de sus prioridades. Pero distamos de tener un nivel aceptable de vinculación e intercambio ante el empuje del Panamá de tránsito.
Desde hace décadas, el Panamá de tránsito hace una transferencia neta apreciable de recursos públicos y privados a los otros Panamás. Así lo demuestran los gastos e inversiones públicas en esas regiones, que son mucho mayores que lo recaudado allí, y los pagos por productos del interior en general. Recordemos que los productos agroindustriales están protegidos y le causan un mayor gasto al consumidor urbano. Las transferencias fiscales netas son necesarias y convenientes siempre y cuando se enfoquen y coordinen bien y resulten en una mejor base sostenible de producción y bienestar para esas regiones.
La inversión necesaria prioritaria es en educación y capacitación, nutrición, salud preventiva, saneamiento y agua potable, atención a la juventud, a la vivienda. El énfasis es calidad y pertinencia. La infraestructura de carreteras, electrificación, comunicaciones, centros de acopio y distribución es indispensable. La producción económica es esencial para darle contenido a elevar las oportunidades de una población más capacitada y con mejor infraestructura. De lo contrario se acelera su migración a la urbe. Las oportunidades agropecuarias se amplían ahora con las del turismo. Ejemplos son Boquete, Bocas del Toro, las playas de Chiriquí, Azuero, Chame-Coclé, Palenque-San Blas, las montañas de Coclé. La producción agropecuaria y agroindustrial suple necesidades del pequeño mercado nacional que crece lentamente y solo encuentran mayores mercados en la exportación dinámica de productos más tecnificados como las frutas, la carne y el café gourmet. Otros ejemplos que agregan oportunidades son el agro para bioenergía, productos forestales con sistemas renovables, pisicultura y alguna minería. En otras palabras, la integración económica adquiere su mayor potencial no solo con la región de tránsito, también con el mercado internacional.
Para que lo anterior se convierta en un motor de desarrollo sostenible se necesita estrategias bien articuladas que vinculen coherentemente las acciones públicas y privadas. Las públicas con las inversiones ya citadas en capital humano, en infraestructuras, asistencia técnica de todo tipo, sobretodo a la pequeña empresa y el fortalecimiento de gobiernos locales. Las privadas con los encadenamientos del sistema de producción, procesamiento, transporte y mercadeo y con la formación de clusters complementarios entre grupos de empresas afines. La productividad mediante tecnología y capacitación es indispensable.
El fortalecimiento de gobiernos locales es parte esencial de la cooperación pública-privada. El fortalecimiento de poblados estratégicamente ubicados como centros de acopio y distribución de servicios públicos y privados contribuye a bajar los costos de servir a poblaciones tan dispersas y marginadas.
La integración cultural de los grupos indígenas marginados es indispensable. También lo es la participación de las poblaciones locales y de las provincias en la concepción, diseño y en la ejecución de las estrategias correspondientes.
No podemos subestimar la complejidad del tema. Pero vemos que hay lineamientos, basados en la realidad y en las tendencias, que tomados en cuenta para la acción, producirán resultados efectivos.
El autor es economista y fue presidente de la República
|