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Reportaje especial
Panamá, martes 10 de abril de 2007
 

CÁRCELES.FUNDACIÓN DE APOYO AL DETENIDO PIDE RESPUESTAS AL GOBIERNO.

Hay 245 reclusos enfermos

Javier Justiniani dijo que más de 2 mil reos aplican para libertad condicional, pero siguen tras las rejas.

Carlos Landero afirma que en todo el país no hay ni 15 reclusos con enfermedades terminales.

LA PRENSA/Ana Rentería
AMENAZA. El grupo de Justiniani dio plazo de 30 días al Gobierno para que responda por los ‘hijos de las cocineras’.832787
Rafael Luna Noguera
rluna@prensa.com

Mientras el Gobierno concede medidas de libertad condicional a reos como el ex gerente del Banco Nacional de Panamá Rafael Arosemena, puesto que fue operado a corazón abierto el pasado mes de marzo, otros 245 reclusos con enfermedades crónicas y hasta terminales pagan sus condenas dentro de las cárceles, ya que a ellos el Estado no les otorga ningún beneficio.

Así lo denunció ayer el presidente de la Fundación de Apoyo al Detenido, Javier Justiniani, quien precisó que en los penales del país hay más de 2 mil reclusos que cumplen con los requisitos de ley para terminar de purgar sus condenas en el hogar, pero aún así siguen tras las rejas.

"Son los hijos de la cocinera, por quienes nadie se preocupa. Son los pobres que se pudren en las cárceles", indicó.

Explicó que gran parte de esos internos ha cumplido las dos terceras partes de las penas con buena conducta, o encajan dentro de la Ley 28 sobre conmutación de penas. Incluso, dijo, son ciudadanos extranjeros cuyos países de origen han suscrito tratados con Panamá para el intercambio de detenidos.

Frente a estos casos, instó al Gobierno a dar una respuesta concreta en un lapso no mayor de 30 días, o de lo contrario la fundación que preside promoverá una huelga de hambre en todas las cárceles del país.

Exageración

En respuesta a las denuncias, el director del Sistema Penitenciario, Carlos Landero, afirmó que actualmente no hay ni 15 enfermos terminales en la sala 31 del Hospital Santo Tomas, donde, explicó, son llevados los reclusos que están en esa condición clínica.

Además de aquéllos, reconoció que en las cárceles del país hay unos 150 reos con enfermedades crónicas, aunque su estado no es grave y pueden recibir los tratamientos dentro de los penales.

Landero informó que desde mayo de 2006 su despacho ha otorgado 25 medidas de depósito domiciliario, incluyendo la de Arosemena, las cuales, aclaró, son temporales.

Ello quiere decir, según señaló, que la condición clínica del recluso se revisa cada 90 días, y si ha mejorado, éste vuelve al penal.

Además, dijo que 180 reos quedaron en libertad condicional ayer, con los que se eleva a cerca de mil los internos que han sido beneficiados con los diferentes programas de redención de pena desde mediados de 2006.

Por su lado, el director del Instituto de Medicina Legal, José Vicente Pachar, aclaró que esa entidad no otorga beneficios, sino que a petición de las autoridades competentes revisa si el recluso enfermo puede o no continuar preso.

Dijo que realizan entre tres y cinco de estas diligencias cada semana y que su celeridad depende de cada interno.

En ese sentido, reconoció que los reclusos que tienen más dinero pueden obtener una respuesta más rápida que los menos favorecidos, debido a que los primeros, por lo general, pueden pagar estudios específicos en clínicas privadas, mientras que a los segundos se les debe gestionar la atención en hospitales públicos.

Puntualizó, sin embargo, que el dictamen final nada tiene que ver con la posición económica del preso; es decir, si su condición es estable y puede recibir tratamiento en el interior del penal, en la cárcel se queda.



 
 
 
 
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