| OPERATIVO DE SEMANA SANTA.
Un regreso fluido y sin ‘pepitas de marañón’
Entre sábado y domingo retornaron a la capital 90 mil carros provenientes del interior del país.
| LA PRENSA/Victor Arosemena |
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Eliana Morales Gil
emorales@prensa.com
La Semana Santa que terminó el domingo pasado fue muy especial. Mucha gente viajó. La administración de la Gran Terminal de Albrook calcula que, entre el miércoles y el viernes pasado, 220 mil personas tomaron un autobús para viajar al interior, mientras que la Subdirección de la Policía de Tránsito dice que entre sábado y domingo, 90 mil vehículos retornaron a la capital.
Cifra que dobló a la de 2006 cuando según datos de la Policía Nacional, a la ciudad retornaron 48 mil vehículos.
Como dato curioso, el regreso fue fluido. Los conductores se encontraron con una vía despejada y con la supervisión policial de rutina que no ocasionó caos.
Hubo quienes decidieron ganarle "tiempo al tiempo" y empezaron su regreso más temprano que de costumbre. La familia Ríos Linares se unió a esta lista y a las 11:30 a.m. abandonó Aguadulce, para no encontrarse con el río de carros de la tarde.
En su mente estaba la imagen de aquella fila infinita del 17 de abril de 2006 cuando los automóviles no avanzaron durante varias horas. Era tan descomunal aquel tranque que muchos no avanzaron ni un metro entre Coclé y Arraiján.
Al día siguiente, Emanuel Landau, quien entonces era el subdirector de la Policía Nacional, responsabilizó a los vendedores de pepitas de marañón que se ubican a la orilla de la vía Interamericana de ser los causantes del interminable caos vehicular.
¿Qué pasó este año, acaso echaron a los vendedores de pepitas de marañón de la vía?
Teofilo Moreno, subdirector de la Dirección de Operaciones de Tránsito de la Policía Nacional, sonríe y no responde qué tan cierta es esta hipótesis, pero dice que en esta oportunidad aplicaron el mismo principio que se usó para Carnaval.
Se reforzaron las unidades policiales (700 hombres estuvieron a lo largo de la vía) y éstas acudían inmediatamente a cualquier lugar donde se presentaba algún tipo de incidente, se eliminaron los giros a la izquierda, se evitó que los vehículos con desperfectos mecánicos estuvieran en la vía, y se colocaron unidades bajo todos los pasos elevados para obligar a los peatones a usar los puentes elevados.
Sin embargo, esta Semana Santa le ganó en víctimas fatales a la del año anterior. Diez personas perdieron la vida en el transcurso de los cuatro días por accidentes de tránsito.
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