| CHIRIQUÍ GRANDE. LA EMPRESA PETROTERMINAL BRINDÓ AYUDA VETERINARIA A LOS GANADEROS.
Anomalías en limpieza de derrame
Durante la inspección se encontraron bolsas de basura con residuos que fueron dejados en el lugar.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario evaluó el aspecto agropecuario en las áreas afectadas. José Arcia
jarcia@prensa.com
La bióloga de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Anna Núñez Pereligina, inspeccionó las áreas afectadas por el derrame de crudo en Chiriquí Grande el 5 de marzo, un mes después del incidente.
En su informe, señala una serie de irregularidades durante el proceso de limpieza.
En el área de manglar de Juan Cuero, por ejemplo, se observaron guantes de goma y "pañales" (material absorbente usado en la limpieza) "que no habían sido recogidos y aparentemente habían sido olvidados en el lugar". Esto a pesar que el derrame fue el 4 de febrero.
"En esta misma área, al igual que en la mayoría de las costas recorridas, se observaron grandes cantidades de bolsas de basura llenas con los desperdicios, producto de la limpieza", señala el informe.
El documento cita a representantes de la empresa y a Rubén Merel, sub jefe de la Dirección de Control y Contaminación de la AMP, quienes alegaron que "se realizan operativos diarios para recoger y disponer del material".
El químico de la Unidad Ambiental de la AMP, Orlando Aparicio, cuestiona el uso del dispersante Corexit utilizado para los trabajos. "No se debió utilizar un dispersante ya que se trataba de un área cerrada y de poca profundidad por lo que el efecto es más dañino que favorable". Este dispersante fue autorizado por las autoridades de la AMP.
Un representante de Ocean Pollution, encargada de realizar la limpieza por derrames de combustible en el país, dijo que cualquier información sobre estos trabajos debe ser solicitada a la AMP.
La evaluación del MIDA
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) también evaluó las repercusiones agropecuarias del derrame durante una inspección el 17 de febrero y el 6 y 7 de marzo.
El informe señala que en varias fincas inspeccionadas se encontraron bovinos muertos, pero que por su alto grado de descomposición no se pudo tomar muestra para determinar si era producto de algún contacto con el crudo. Sin embargo, afirma que el petróleo se extendió a los terrenos de una de las fincas afectadas, cuyo dueño es Luis Alonso Meléndez por lo menos a ocho metros.
El documento reconoce que la PTP brindó ayuda veterinaria a los ganaderos y suministró medicinas y equipos.
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