| ACORRALADO.
Bush lucha por mantenerse relevante
Matt Spetalnick
Washington. -Mientras George W. Bush lucha por mantenerse relevante en sus últimos 22 meses en la Casa Blanca, su gobierno parece encogerse cada vez más. Bush se encuentra cada vez más acorralado por los niveles de aprobación pública, detenidos en el 30%, una mayoría demócrata hostil en el Congreso y una impopular guerra que ha erosionado su credibilidad en el país y en el exterior. "El peligro real es que el presidente se convierta en políticamente irrelevante, que presida en vez de que gobierne", dijo Terry Madonna, un politólogo del Franklin and Marshall College en Pensilvania.
También hubo rupturas en su círculo más íntimo, y muchos republicanos están más escépticos que nunca respecto de su habilidad para ayudarlos a mantener la presidencia en la elección del 2008. Al mismo tiempo, los analistas dicen que el intento de Bush de utilizar el megáfono de su oficina para formar un debate nacional se ve ahogado por el desencanto público con su política en Irak y dudas sobre su liderazgo. Mientras se instala en su rancho de Texas para sus vacaciones de Pascua, Bush sin duda estará contemplando el resto de su presidencia. Muchos expertos son escépticos respecto de que pueda salvarla.
"Este es un período sin capacidad de maniobra, en el que la estatura del presidente se está reduciendo", dijo Madonna. "Salvo que haya una crisis, el Congreso y el pueblo estadounidense no le prestarán mucha atención a lo que tenga que decir", agregó. Para empeorar las cosas, Bush se encuentra desplazado del calendario político por una elección primaria para la presidencia cada vez más frontal, que ha puesto el foco en potenciales sucesores más rápido que en campañas anteriores. Esto puede explicar por qué Bush, quien se ha comprometido a llegar hasta el final de su segundo mandato, está comenzando a adoptar otra táctica política. Sus colaboradores alguna vez se burlaron de su enfoque, adoptado a partir de la estrategia del béisbol en la que los corredores buscan avanzar cada vez más, al que consideraron un sello de su predecesor demócrata, Bill Clinton.
Un ejemplo elocuente es cómo en los últimos meses Bush dedicó bastante tiempo a promover el etanol como combustible alternativo, un proyecto que ha generado poco entusiasmo público y que algunos críticos dicen que llega tarde. La iniciativa se vio marcada por una serie de apariciones de Bush vestido con trajes blancos de laboratorio para visitar centros de investigación de etanol. Sin embargo, la realidad política es que el plan energético de Bush tiene tan pocas posibilidades como el resto de la agenda doméstica -cuidado de la salud, seguridad social y reforma migratoria- de ser aprobado por demócratas, molestos por Irak.
Reuters
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