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Segolene Royal divide a los votantes socialistas en Francia
| AP/Claude Paris |
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| La candidata Segolene Royal saluda a sus seguidores en una actividad política. 831657 |
Kerstin Gehmlich
Para los votantes socialistas, Segolene Royal debería ser la escogencia obvia en las elecciones presidenciales de Francia, pero algunos dudan de su capacidad para vencer a Nicolas Sarkozy, el candidato de derecha, y dicen que será mejor votar en su contra.
"Voté por la ‘izquierda’ toda mi vida. Pero esta vez es difícil", dijo Michel Peruzzi, un jubilado de la región de Normandía, en el norte del país, quien agregó que planeaba optar por el candidato de centro, Francois Bayrou, en la primera vuelta de los comicios del 22 de abril. "No tiene la energía suficiente", dijo el hombre de 66 años.
Según las más recientes encuestas de opinión, Royal está detrás de Sarkozy. En las últimas 10 semanas, ningún sondeo predijo una victoria socialista sobre los conservadores, ni siquiera en una eventual segunda vuelta el 6 de mayo entre ambos candidatos.
"Voy a votar por Bayrou por la simple razón de que si Royal y Sarkozy se enfrentan en un duelo en la segunda vuelta, Sarkozy la vencería. Y no quiero a Sarkozy de presidente", dijo Peruzzi. Las encuestas muestran que Bayrou, "el tercer hombre", le ganaría a Royal y a Sarkozy si llegara a una segunda vuelta, pero el candidato de centro aún está entre 2 y 9 puntos por debajo de Royal en la primera vuelta.
Varios analistas opinan que "desertores" izquierdistas como Peruzzi prueban que Royal debe aparecer como una líder más fuerte, con capacidad para vencer a Sarkozy. Su éxito también depende de su riesgosa estrategia de obtener nuevos votantes, pero a la vez sin alienar a los tradicionales.
Al proclamar que iba a ser una "mujer libre" en su campaña, Royal rompió con varias tradiciones socialistas, tales como instar a los compatriotas a que coloquen una bandera francesa en sus casas o tocar el himno nacional la Marsellesa en los mítines de campaña.
Royal también se ganó críticas de su propio partido cuando prometió devolver un "orden justo" a Francia, con la propuesta de enviar a jóvenes problemáticos a campos del ejército y la sugerencia de someter a los legisladores a jurados formados por ciudadanos.
Trabajadores e intelectuales
"Busca recuperar el voto de la clase trabajadora, lo cual podría no complacer a parte del electorado socialista tradicional", dijo el científico político Paul Bacot, quien agregó que el partido de izquierda había obtenido apoyo de la clase media en los últimos años, pero que muchos trabajadores habían optado por la izquierda radical y la extrema derecha. "La gran interrogante es si puede ganar más votos de los que está en riesgo de perder", dijo Bacot.
Una encuesta reciente demostró que el 19% de los que votaron por el candidato socialista Lionel Jospin en las elecciones del 2002 ahora dicen que votarán a Bayrou, mientras el 66% apoyaría a Royal.
En un intento claro por reconciliarse con los votantes de izquierda, Royal está cada vez más preocupada por los temas sociales, por lo cual visitó el lunes sorpresivamente a los trabajadores en huelga de una fábrica de automóviles y el martes acusó a los bancos de penalizar a los pobres con tarifas altas.
"Es importante para nosotros y para ella demostrar que está a la ofensiva en esta batalla", dijo el asesor de Royal, Jack Lang. "Hoy, estamos en el punto en el que debemos unirnos y obtener el máximo caudal posible de votos. Porque en la primera vuelta se juega gran parte de la segunda. Debe obtener el primer puesto en la primera vuelta", dijo a Reuters.
Royal venció en las primarias de su partido a rivales socialistas más antiguos y obtuvo luz verde para ser candidata a presidenta, con una campaña basada en la imagen de una nueva líder femenina y dinámica. Pero muchos votantes dicen que la novedad se agotó y la atención se desvió a una serie de errores cometidos a principios de año y a disputas por el estilo de mandato de Royal, por lo cual varios ex colegas la acusaron públicamente de ser fría y arrogante.
"Creo que le falta experiencia", dijo la simpatizante socialista Yvette Tallec, de 66 años y quien agregó que probablemente no votará por Royal. "Es amable y bonita, pero no tiene la fuerza suficiente", agregó. Pero algunos analistas dicen que el recuerdo de las desastrosas elecciones del 2002, cuando Jospin quedó en tercer lugar detrás del líder de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, podría convencer a los descontentos votantes socialistas de optar por Royal a último momento.
"La pregunta es qué harán los partidarios de izquierda en las próximas semanas", dijo Francois Miquet-Marty, de la encuestadora LH2. "¿Elegirán emitir un "voto útil" a favor de Segolene Royal (en el contexto del 2002), o estarán tentados a expresar su auténtica identidad política, en la izquierda? ¿Abandonarán a Bayrou en las últimas semanas de la campaña?", preguntó.
Reuters
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