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Reportaje especial
Panamá, sábado 7 de abril de 2007
 

PARLAMENTANDO

VOTOS. Mientras que determinar la instancia del Estado que debe sancionar al magistrado del Tribunal Electoral Erasmo Pinilla, pillado en flagrancia y confeso de nepotismo, parece tarea imposible –a pesar de la existencia de una Código de Ética que tiene establecida claras sanciones para quien use la planilla del Estado para resolver problemas familiares– desde el Palacio de Las Garzas existe "satisfacción por el deber cumplido", materializado en el proyecto de ley que "dicta medidas especiales para garantizar la seguridad ciudadana". Si en el medio se coge el toro de la criminalidad, no por los cuernos sino por el popular rabo, pues éxito electoral (o de las encuestas que para el caso es lo mismo) garantizado. Algunos seguiremos esperando el tiempo de los verdaderos estadistas y no de políticos como los de hoy. Políticos que no les importe la popularidad sino la eficiencia y la verdadera justicia.

Hoy se habla de "coordinación" entre las instituciones que tienen que ver con la lucha contra la delincuencia.... y yo me pregunto, ¿qué les impedía coordinar antes? ¿El Código Penal vigente? ¿El Código Judicial? ¿La Ley 40 sobre menores infractores que nunca se han preocupado de hacer cumplir? No creo. Si no se hubiera producido aquel terrible incendio en Curundú, el tema de la seguridad seguiría como está, para alegría de la cada vez más abundante y lucrativa crónica roja. Ahora, cuando los diputados le impriman al debate la velocidad usada cuando les interesa (y este tema logra votos, no lo olvidemos), los menores infractores tendrán, en algunos casos, penas más altas que las que establece para los adultos el Código Penal que aún estará vigente por un año. Mientras, las penas por corrupción de funcionarios públicos quedaron igual que las vigentes en el nuevo Código Penal: de 2 a 4 años.

Es evidente que el argumento de la congruencia en las penas aducidas por el Presidente de la República como justificación para aumentar las que deben afrontar los menores, no se sostiene. Pero no importa... eso no logra votos.

Lina Vega Abad
lvega@prensa.com



 
 
 
 
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