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Reportaje especial
Panamá, sábado 7 de abril de 2007
 

CIUDADANO ANÓNIMO

El suplicio por una cita médica

Al buscar atención médica por primera vez en la Caja de Seguro Social de David, la ciudadana anónima se percató de los páramos que pasan los asegurados.

ESPECIAL PARA LA PRENSA/Boris Gómez
ATENCIÓN. En la Policlínica Dr. Gustavo A. Ross, de David, faltan médicos especialistas. Los asegurados deben esperar por muchas horas para obtener una cita. 830324
Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com

Alguien dijo que los pobres se acostumbran a la pobreza y que los asegurados se acostumbran al limitado servicio que les brindan los funcionarios de la Caja de Seguro Social (CSS), sin protestar.

La ciudadana anónima, una profesora de ciencias, está furiosa porque no quiere acostumbrarse a ninguna de las dos cosas.

Aunque desde hace 12 años paga sus cuotas a la CSS, nunca se había visto en la necesidad de usar los servicios médicos de la entidad estatal, pero en esta ocasión los quebrantos de salud la llevaron a solicitarlos.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que conseguir un cupo para atención con especialistas en la Policlínica Dr. Gustavo A. Ross de David, en Chiriquí, es una verdadera odisea.

La ciudadana anónima salió de su casa en la barriada San Pablo a las 4:00 de la madrugada y pagó el servicio de un taxi que la llevara a la policlínica –a esa hora no funciona el servicio de autobuses– pensando que sería la primera de la fila. Pero cuando llegó se percató de su equivocación. En el exterior del edificio donde funciona la policlínica había personas durmiendo a la intemperie, sobre cartones y colchonetas, listos para hacer las filas.

"Esto es denigrante... esta gente parece que viene a suplicar por un cupo... no puede ser", opinó.

Luego se dio cuenta de que los que estaban en la cola no eran pacientes, sino "fileros" profesionales que revenden los cupos.

Los fileros cobran entre cinco y 10 dólares por madrugar para sacar una cita. Aunque la ciudadana le reclamó a los funcionarios de la institución por lo que vio, algunos le dijeron que esas personas no estaban haciendo daño a nadie, que solo madrugaban por otros y que cobraban por su tiempo. "Esto es un negocio", pensó.

Al final, logró obtener uno de los cupos con el médico general, quien le hizo una referencia para que se viera con un especialista en medicina interna. De forma que, a la semana siguiente, la ciudadana anónima repitió todo el proceso de madrugar y hacer la fila para sacar otro cupo.

En esta ocasión se encontró con personas a las que verdaderamente les urgía obtener una cita. Entre ellos había una mujer, de aproximadamente 70 años de edad, quien llevaba tres horas en la fila.

"Estoy buscando un cupo para mi esposo que está enfermo y lo dejé en casa con la esperanza de conseguirle una cita. Llevo tres semanas de frustraciones y, cuando le digo que no conseguí cita, se pone muy triste", lamentó.

"Aquí, en medicina interna, solamente se da una cita por semana. En las clínicas privadas la consulta con un especialista cuesta 30 dólares. Si me sobrara esa plata, entonces yo no tendría que esperar aquí", agregó.

Cerca de ella aguardaba otro ciudadano que esperaba sacar un cupo de atención para su papá. Para él sería muy triste tener que regresar a su casa sin una respuesta favorable.

Otro de los problemas que pasan los asegurados que acuden a la Policlínica Dr. Gustavo A. Ross es la falta de espacio físico.

En el gobierno anterior se habló de trasladar la policlínica de David, que cumplió 40 años de servicio, a otro sector. La administración de la CSS ha realizado inversiones para ampliar el edificio de tres pisos, con un cuarto de urgencias y anexos a la estructura, pero, por más que se construya, en el lugar siempre hay hacinamiento.

El tema no se ha vuelto a tocar y las esperanzas de la población de que se construya una nueva policlínica, con más espacio y médicos disponibles, se esfuman poco a poco.

La directora médica de la institución, Evelia Aparicio de Esquivel, aclaró que la administración no patrocina la reventa de cupos para atención con especialistas.

"No podemos prohibir que vengan a hacer la fila, pero lo que sí podemos hacer es que no se otorgue más de un cupo por persona", explicó.

Sobre la cantidad de especialistas para la atención de los pacientes, Aparicio de Esquivel reconoció que son muy pocos.

"Solo tenemos cuatro oftalmólogos en la provincia de Chiriquí y a veces hay una lista de hasta 500 pacientes para atenderse con uno de ellos", detalló la funcionaria.

"Nos faltan médicos en todos los departamentos. Faltan en cirugía vascular, cardiología y neurología. No nos damos abasto", admitió Aparicio.

La ciudadana anónima se "quemó las pestañas" estudiando en la universidad y a sus 40 años, todavía se siente con la energía suficiente para protestar contra el sistema.

Ahora, a cada colega de la enseñanza que encuentra o a cada amigo le pide que haga conciencia, que no se acostumbre a la pobreza y que empiece a reclamar a los funcionarios y médicos de la Caja de Seguro Social una atención digna, como lo merece la población.

ASI DEBE SER
El derecho de la población a recibir atención de salud

LEY. La Constitución de la República de Panamá establece como "función esencial del Estado velar por la salud de la población de la República" e indica que el individuo "como parte de la comunidad, tiene derecho a la promoción, protección, conservación, restitución y rehabilitación de la salud", así como la "obligación de conservarla".Para cumplir estas responsabilidades, el Estado ha creado una serie de instituciones que proveen servicios de salud, de las que las principales son el Ministerio de Salud, la Caja del Seguro Social (CSS), el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y la Dirección Metropolitana de Aseo.Los servicios de salud de la Caja de Seguro Social se encuentran bajo la responsabilidad de la Dirección Nacional de Servicios y Prestaciones Médicas.

Los asegurados de la CSS tienen dos clases de beneficios: prestaciones médicas, dirigidas a la protección integral de la fuerza de trabajo y ejecutadas por la red nacional de servicios de salud de la institución; y prestaciones económicas para los trabajadores en situación de retiro definitivo o temporal por cualquier causa (vejez, invalidez, maternidad, enfermedad, etc.). Las instituciones privadas participan en la CSS como prestadoras de servicios de salud.

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