Plano urbano
Una extraña y oscura licitación
831579Rodrigo Mejìa-Andriòn
aseviviendas@cableonda.net
OPINIÓN. A finales de los 90, se aprobó el plan de desarrollo metropolitano y nació la idea de la Cinta Costera, en reuniones coordinadas por asesores de las Naciones Unidas. Participé a lo largo de los años, aunque nadie pareciera tener mayor interés en impulsarlo. Con la arbitraria construcción del Corredor Sur, ICA eliminó el retorno existente de Punta Paitilla, lo que complicó increíblemente la circulación de Punta Paitilla, obligando a los que salimos de ese sector a cruzarnos dos veces con los que ingresan, al dar la vuelta en la rotonda bajo los puentes. Ningún gobierno se ha interesado en reparar el entuerto, pese a las múltiples gestiones que, desde hace seis años, los residentes hemos adelantado con el Ministerio de Obras Públicas del anterior y del presente gobierno.
En esta administración el tema de la Cinta Costera resurgió en el Ministerio de Vivienda como proyecto estrella para beneficio de la comunidad, con impulsos esporádicos, hasta que fue urgente actuar para acomodar, a lo largo de la avenida Balboa, las tuberías colectoras de aguas servidas. Desde hace diez meses se habló de otro estudio del MOP sobre la Cinta, con una extensión del Corredor Sur. Participé en una primera reunión en el MOP, como miembro de la Junta Municipal de Planificación, recién nombrada, no formalizada, pero no en las siguientes reuniones. A veces salían dibujos en los periódicos que luego el MOP descartaba como propios. Personalmente obtuve explicaciones privadas del viceministro Hernández, sobre una versión diferente, aún en preparación.
La confusión siguió y la preocupación aumentó ante el anuncio reciente del MOP de que el proyecto sí incluía la continuación del Corredor Sur con múltiples entronques y casetas bordeando la bahía. La comunidad preguntaba a arquitectos y urbanistas que desconocíamos los detalles, lo que llevó a Alianza Pro Ciudad a adelantar una propuesta que excluyera al Corredor Sur. Finalmente, y coincidiendo con el foro municipal Panamá 500, conocimos la eliminación del Corredor en la nueva propuesta oficial.Se nota un terrible apresuramiento, todo para terminar la obra dentro de la administración Torrijos. Queremos que las obras sean obras del Estado, no de un gobierno determinado. Todos reconocemos que el Puente Centenario se lo debemos a la presidenta Moscoso, aunque no hubiera terminado los accesos.
En semanas siguientes, en la Junta Municipal de Planificación sostuvimos reuniones donde se presentaron las tres propuestas existentes sobre la Cinta Costera: la versión oficial, explicada por el viceministro Luis M. Hernández, la propuesta de los arquitectos Carlos Clement y Álvaro González Clare y la de Alianza Pro Ciudad, presentada por sus autores, arquitectos-urbanistas Boris Aguilar y Alberto Arosemena. Posteriormente el ingeniero Ho, del MOP, habló de los términos de referencia para el concurso-licitación y los asistentes añadimos otras cosas que el ingeniero se comprometió a incluir.La lamentable sorpresa es que el concurso-licitación parece haber sido preparado para que compitan solo empresas extranjeras con arquitectos extranjeros (violando la Ley 15 de 1959), ya que seguramente ninguna empresa panameña y sobre todo ningún arquitecto panameño podrá cumplir con los absurdos requisitos exigidos a esta obra que no tiene nada que los panameños no hayamos hecho antes. Esto me lleva a pensar que aquí hay gato encerrado. La unión del diseño con la construcción y su financiamiento produce demasiadas posibilidades para descartar en la evaluación, las propuestas "no deseadas". Todo parece indicar que el concurso tenía nombre propio antes de que se anunciara. La CAPAC ya envió una carta de protesta al Ministerio de Obras Públicas. Después diremos que Estados Unidos es muy malicioso.
El autor es arquitecto y representante de la SPIA en la Junta de Planificación.
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