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Reportaje especial
Panamá, viernes 6 de abril de 2007
 

‘SOCIALISMO DEL SIGLO XXI’.

Las libertades económicas y sus enemigos

Juan Manuel Martans S.

El filósofo Karl Popper afirmó en su obra La Sociedad Abierta y sus Enemigos que los sistemas que reconocen la idea de que una colectividad perfecta es inalcanzable, pero admiten la discusión de diferentes alternativas posibles, no utópicas, son las "sociedades abiertas", y sus enemigos son aquellos sistemas que tienen como característica común creer tener la posesión de la verdad absoluta, no admitiendo otras alternativas e imponiendo sus ideas a la fuerza, siendo éstos los llamados regimenes totalitarios como el comunismo, el fascismo o el nacional socialismo. Popper decía que nos debemos conformar con las "sociedades abiertas", pues aun cuando por naturaleza son imperfectas, tienen la virtud de ser susceptibles de infinitas mejoras al permitir el diálogo sobre una reforma permanente de la sociedad.

Los estados de derecho, democráticos, participativos, pluralistas en los que se respetan los derechos y libertades fundamentales individuales y colectivas, como las libertades económicas, son las "sociedades abiertas". Las libertades económicas hacen parte de los sistemas capitalistas, y se refieren al derecho a la propiedad privada, al libre comercio, al libre mercado, a la libre inversión, a elegir, a la seguridad jurídica, al libre flujo de la información, a ser remunerado justamente en una expropiación estatal o al trato igualitario entre inversionistas nacionales y extranjeros. Los Estados totalitarios no reconocen ni admiten ninguno de estos derechos.

Justamente los Estados que respetan plenamente las libertades económicas son aquellos que han alcanzado un nivel de desarrollo y prosperidad muy superior al de los Estados que las restringen. Esto es fácilmente demostrable si comparamos el desarrollo de países o regiones con similares características que se dividieron durante el auge de la guerra fría. Basta con mirar la desigualdad económica que hubo en su momento entre los habitantes de Alemania Occidental con Alemania Oriental o los de la Europa Occidental con los de la Europa del Este, y las que sigue habiendo entre los de Corea del Norte con los de Corea del Sur.

Los regímenes totalitarios como el comunismo de la ex Unión Soviética cayeron porque un buen día entendieron que no era posible alcanzar bajo ese sistema un nivel adecuado de desarrollo y prosperidad, por lo que se empezaron a adoptar sistemas capitalistas. China e India muy probablemente serán los próximos gigantes de la economía mundial, no solo por tener casi un tercio de la población del globo, sino por haber decidido concretar una transición paulatina de economías cerradas a economías capitalistas de libre mercado. China acaba de dar un gran paso para alcanzar ese objetivo al implementar una ley que reconoce la propiedad privada.

El informe sobre libertades económicas que prepara el Fraser Institute de Canadá y la Fundación Heritage, con la colaboración del Cato Institute de EU, concluye que "los países con mayor libertad económica tienen un ingreso per cápita sustancialmente mayor y tasas de crecimiento más altas, lo que demuestra que la libertad económica no es deseable solamente desde una perspectiva filosófica, sino que es un bien necesario y absoluto. Los países que adquieren mayor libertad económica aumentan el bienestar de sus habitantes más rápido que aquellos que tienen regímenes más restrictivos".

Y en la práctica es así: los países calificados con mayores libertades económicas son los que precisamente gozan de mayor prosperidad e igualdad como Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, EU, Reino Unido, Canadá, Australia, Chile o Emiratos Árabes Unidos, en tanto que los calificados con menores libertades económicas son los que presentan mayor grado de pobreza y desigualdad social como pasa en todos los países africanos y en la mayoría de los latinoamericanos y ex comunistas.

En nuestra región han surgido nuevos contradictores de las libertades económicas. Particularmente, el presidente de Venezuela Hugo Chávez afirma que el "nuevo socialismo del siglo XXI" será la medicina que traerá felicidad y prosperidad a Latinoamérica. Nada más alejado de la realidad. Ya hemos visto suficientes pruebas que nos indican que ese "socialismo del siglo XXI" no es más que el camuflaje retórico populista de un régimen totalitario que coarta las libertades y que además generará más pobreza, desigualdad, represión y muerte, como ha pasado en Cuba en los últimos años, y todo porque el poder y control absoluto del Estado se concentra cada vez más en la santa palabra de una sola persona.

Si bien el sistema capitalista liberal no es la panacea universal, tal vez nunca lo sea, en definitiva al reconocer derechos y libertades fundamentales inherentes al ser humano se convierte en la piedra angular del desarrollo económico y de la igualdad, eso sí, exige de nosotros trabajo fuerte y competitivo porque el capitalismo liberal no premia ni la pereza ni la ineficiencia.

El autor es abogado



 
 
 
 
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