| LA VENTA DEL PAÍS.
El inversionista correcto tiene visa
Carlos Vargas Vidal
Cuando se quiere justificar lo incorrecto, todas las excusas son buenas. El país no necesita de inversiones y, por ende, de inversionistas que traen consigo un dinero por el que ha corrido mucho dolor, angustia y sangre inocente. Una inversión, bástale decir, siniestra y mal habida. Criminal y asquerosa.
Mucho se habla de las grandes inversiones que necesita el país. ¿Y qué país no las necesita? Pero hablamos de inversiones sanas, llenas de buenas razones. De esas que traen bienestar para muchos y no para unos cuantos. De esas que engrandecen la economía de un país sin dañar a su gente y a su medio ambiente, sus parques y sus bosques. De esas cuyos réditos se quedan en el país para producir o provocar nuevas y mejores inversiones. De esas de las cuales podemos sentirnos orgullosos y honrados, porque son inversiones de gente seria, honesta y cabal.
¡Hablemos ahora de la visa! Costa Rica, una nación floreciente, exige visa. Florida, un estado con un gran crecimiento económico, requiere visa. París, una ciudad con el mayor atractivo turístico, pide visa.
Magnates como Bill Gates portan visa. Reyes, como su señoría Juan Carlos de España, usan visa. Príncipes como el duque de Kent, Carlos de Inglaterra, viajan con visa. Y, también lo hacen, quienes nada tienen que ocultar o que temer.
No solo se trata de la seguridad de un país. Ahora resulta que tampoco importan las buenas costumbres de un país. Lo que vale son los intereses de unos cuantos bellacos. ¡Bien se ha dicho que ya el patriotismo se perdió, ahora lo que hay es un nacionalismo de bolsillo! Y esto nos está llevando a globalizar la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción, la inmoralidad y, por último, la violencia que desgarra y crea más violencia. ¿O es que estas lacras sociales tampoco importan?
Y, ¿qué de los permisos de trabajo? ¡Abundan sin mucha explicación que valga! Y lo peor es que se renuevan con esa misma ligereza y torpeza con que se dieron, sacrificando el pan y el techo de muchos panameños. Quisiera saber si es tan fácil conseguir trabajo en otros países, como aquí en Panamá, en donde también se necesita más empleos.
Por último, ¡no terminemos de vender al país por unos cuantos dólares más!
El autor es escritor
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