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Reportaje especial
Panamá, viernes 30 de marzo de 2007
 

PRIMEROS PASOS.

Evaluación educativa y aplicación de pruebas

Miguel Ángel Cañizales

"La educación encierra un tesoro", decía el francés Jacques Deslors, ex director general de la Unesco; tenía razón porque ésta se convierte en nuestro más preciado tesoro cuando llega a un nivel de excelencia comprobada. Precisamente, el Plan Universal denominado "Educación para Todos (EPT)", piedra angular de la actividad general de la Unesco, hace de la calidad educativa el objetivo más importante a alcanzar para el año 2015, entre los seis fijados por el Marco de la Acción de Dakar.

Los últimos años del pasado milenio, la comunidad internacional se ha visto atrapada en un período de profunda incertidumbre, es decir, en un proceso de globalización económica que cada vez cobra mayor aceleración y carácter de exclusión.

El mundo está cambiando con mayor rapidez que nunca y a una escala antes no imaginada. Los vertiginosos cambios se manifiestan unos tras otros, a través del dominio casi absoluto que ejercen las fuerzas del mercado, la integración de la economía a escala global, la transformación de los sistemas de producción y el encogimiento de los mercados de trabajo, la fantástica velocidad del cambio tecnológico, la revolución de los medios de comunicación de masas y una expansión del consumismo sin precedentes. Todo esto corre a la par con chocantes desigualdades en términos de opulencia y pobreza aguda, inestabilidad e inseguridad económica a nivel mundial, debilidad e inseguridad de la empleomanía, cada vez más incierta, competitiva y elitista.

El gobierno del presidente de la República, Martín Torrijos Espino y los que representamos el Ministerio de Educación, conscientes de las tendencias restrictivas del actual mundo de crisis, ha tomado la indeclinable determinación de operar en el universo de la Educación un gran salto cualitativo a la modernidad, entendiéndose por esto que el país debe ingresar con carácter de apremio a la sociedad del conocimiento y la información del siglo XXI, y ¿cómo hacerlo?, pues a través de la evaluación de los aprendizajes, con énfasis en altos estándares de calidad, de conformidad con el Plan Estratégico de Educación Integral 2005 - 2009.

¡O hacemos ahora una reingeniería educativa para una excelencia profesional, o desaparecemos del mapa económico mundial para engrosar la fila de los condenados de la tierra!... tal es el dilema que se le presenta a Panamá en próximos cercanos 10 años, porque de la construcción de un sistema nacional de evaluación de los aprendizajes para estándares de calidad elevados, depende la inserción de Panamá en la economía mundial y el acceso del país a rango de país de primer mundo, a ejemplo del Estado de Singapur.

Ese micro país asiático, que no dispone de ningún recurso natural y cabe todo entero dentro de la isla de Coiba, era hace 30 años un país socialmente atrasado e infravalorado económicamente, pero hoy figura dentro de las 16 sociedades y economías tecnológicas más poderosas del mundo, ¿cuál es el secreto?, sencillamente, se propuso el desarrollo de un futurista sistema educativo, priorizando el área de calidad y modernidad de los aprendizajes, merced de un sistema científicamente avanzado de evaluación y ahí están los resultados.

El tema de las evaluaciones nacionales es considerado en toda Latinoamérica, y por qué no decirlo, mundialmente como un factor clave para medir los avances sustantivos realizados en materia de calidad escolar y para encarar y superar debilidades, insuficiencias o lagunas en los sistemas educativos nacionales, que indispensablemente hay que superar si no queremos que el tren del progreso pase por encima y quedemos como parte de las gente rezagada que el mundo ha dejado atrás, sin esperanza en un mañana.

Así mismo, lo es para que los gobiernos procedan a rendición de cuentas sobre cómo funciona y qué resultados produce la escuela panameña con relación a la inversión en recursos humanos y financieros comprometidos. Panamá ha realizado un extraordinario esfuerzo presupuestario de alrededor de 532 millones de balboas para impulsar sobre bases cientifisadas la educación nacional a niveles de cumbres de calidad, equidad, eficacia; una de las más importantes inversiones en la subregión de Centroamérica y el Caribe.

En el Ministerio de Educación, tenemos la responsabilidad de operar profundas y continuas transformaciones e innovaciones en el sistema educativo panameño, acorde con los cambios que exige este milenio. Esto implica el fortalecimiento de la calidad y modernidad de los aprendizajes que a través del Sistema Nacional de Evaluación de los Aprendizajes (Sineca), evaluará el nivel de logro de aprendizajes de los estudiantes de 3°,6°, 9° y el último grado de media, en las asignaturas de español (lectura – escritura). Matemática, ciencias naturales, ciencias sociales e inglés, así como los factores asociados al rendimiento académico para ejecutar los correctivos y mejoras pertinentes.

A la fecha, la institución ha logrado constituir la estructura y organización del Sineca, la contratación y capacitación de los especialistas requeridos para el funcionamiento del aparato, y la socialización y sensibilización del sistema en 13 regiones educativas, a nivel de directores y supervisores nacionales, directivos y docentes de centros educativos y profesores universitarios; la capacitación de coordinadores y aplicadores acerca del proceso de aplicación de pruebas y cuestionarios de factores asociados, validación de pruebas de las asignaturas mencionadas, a través de aplicación piloto y juicio de experto, elaboración y ensamble de pruebas y cuestionarios para aplicación definitiva.

El proceso de evaluación ya ha dado sus primeros pasos en Panamá, y aunque el camino que queda es largo y desafiante, estamos seguros de que los panameños saldremos adelante, por nuestro enorme potencial humano y su firme voluntad de dejar atrás la pobreza, el desempleo y la exclusión social.

A todos aquellos educadores y personas que contemplan con cierto recelo y temor el avance de los nuevos paradigmas de la educación nacional de crucial importancia, como lo es el Sistema de Evaluación para la Calidad de los Aprendizajes, les decimos que, no tienen nada que temer, el nuevo modelo, no les afectará ni profesional, ni materialmente, en lo absoluto, por el contrario, les beneficiará a ustedes, a sus hijos y nietos. Necesitamos del apoyo de educadores nobles, generosos y desprendidos como lo son ustedes, y "confiamos que serán nuestros más valioso respaldo".

El autor es ministro de Educación



 
 
 
 
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