| EDUCACIÓN, TRANSPORTE Y SALUD.
Dígame lo malo, que lo bueno ya lo sé
Marcos A. Mora R.
El título de este artículo era el eslogan que acompañó a Torrijos padre durante prácticamente todo su mandato dictatorial. De allí en adelante todo torrijista debería tener la piel menos sensible cuando se le hiciesen señalamientos acerca de lo que a juicio del pueblo anda mal. Sin embargo, ello no ocurre así, sino todo lo contrario. Si de cosas malas se trata, podríamos decir entre otras, las siguientes:
En educación:
-Todos los años y previo a la entrada a clases, los ministros de turno, sean del partido que sean, cacarean que en esta ocasión y a diferencia del "gobierno anterior" están resueltos todos los nombramientos y se han reparado, construido y equipado todos los planteles. A los pocos días todo se desvanecerá y al recibir las primeras críticas, comenzarán a contraatacar a los malintencionados que tienen "agendas ocultas" por decirles que las cosas no son como las pintan. Si este ministerio como en el resto de las instituciones planificara con tiempo y alejara criterios políticos para nombrar al personal docente, otra cosa ocurriría. Por otra parte, hay que buscar soluciones innovadoras; ¿por qué no exigir una póliza de cumplimiento para aquellos que están nombrados y a última hora comunican que no aceptan?
Tránsito y transporte:
Cada vez que me dirijo a mi trabajo, al intentar salir de Altos de Cerro Viento, donde resido, -me imagino ocurre igual a otros conductores y en otras barriadas-, me persigno deseando que haya llegado a tiempo un agente del Tránsito, que sepa dirigir el mismo y que no se la pase conversando con otros policías u observando desde lejos a los conductores que han colisionado o que se pueden chocar.
Si se produce un choque hay que esperar soberano tiempo para dilucidar responsabilidades. Solamente el día viernes 9 de marzo y ante una pequeña colisión cerca del Club de Yates y Pescas, que logró reunir de manera innecesaria a cerca de 10 policías, el tranque le significó a mi hija y a un sinnúmero de conductores y pasajeros, aproximadamente una hora transitar del Multicentro hasta el sitio de la colisión.
¿Las autoridades del Tránsito estarán conscientes del nivel de afectación económica, financiera y de otro tipo que genera la ineficiencia e incapacidad al atender tan tardíamente estos casos?
Por otra parte, han pasado más de cuatro meses desde que se produjo el incendio del bus que consumió la vida de 24 humildes panameños y hasta el momento no se vislumbra la totalidad de culpables, porque no solamente el peso de la ley debe recaer sobre el dueño y el conductor del bus. Tan culpables o más fueron los que prácticamente forzaron la compra de dichos buses sin las especificaciones adecuadas (ATTT), como quien financió dicha compra (Banco Nacional).
No olvidemos que también el Banco Nacional financió el "fiasco" de proyecto de viviendas de Punta del Este.
Salud:
Del caso del envenenamiento con medicamentos de la Caja de Seguro Social no se sabe oficialmente a la fecha quién es el propietario de la empresa que importó el referido componente. Sin embargo, tienen en la picota a un individuo que a todas luces es la "pantalla" del negocio, así como a unos funcionarios de la Caja. En el caso de la pantalla, esto no es ni más ni menos que una copia al carbón del sonado caso de un préstamo de más de 10 millones, que también otorgara el Banco Nacional a unos reconocidos comerciantes judíos que pusieron como respaldo empresas creadas por ellos, cuyos directivos principales eran, si la memoria no me es infiel, el conductor y mensajero, así como una aseadora. Como se puede observar, hay que seguirle la pista muy cuidadosamente al Banco Nacional.
Al amigo Luciani, que estimo le ha caído toda la podrida, le aconsejaría no hacer tanto énfasis en los logros financieros de la CSS, los cuales, si bien son ciertos, eran previsibles después de las modificaciones introducidas. La Gerencia de Ingresos ha hecho un gran trabajo y está dando la cara por la administración de René Luciani, sin embargo, lo que el asegurado medio desea ver como resultado palpable de su gestión es cuándo, con los dineros recaudados, se obtendrán los ansiados medicamentos y cuándo la atención del personal administrativo, médico y paramédico será de primer orden.
Trabajé en la CSS y me consta que tiene un gran número de personal bueno, dedicado y eficiente, pero como en el resto del sector público, de seguro están afectados porque la política les impone, la mayoría de las veces, personal sin preparación alguna y en la mayor parte de las ocasiones, con salarios que superan al de los de mayor antigüedad y experiencia. Los mandos medios, igualmente, tienen temor de llamar la atención a los que tienen respaldo político. Yo invito a los jefes a que jueguen su papel, de lo contrario, quedarán tan manchados como aquellos.
Es cierto que el amigo René al asumir el cargo dijo clarito que no iba "a hacer magia", pero luego de haber transcurrido tanto tiempo y de ver una institución que se desmorona por múltiples causas, le aconsejaría, a pesar de ello, que saque el conejo del sombrero y comience a poner orden en casa, aun cuando su accionar signifique salir de la institución. Recientemente vi un programa de televisión donde se le trató con gran dureza y cuando las cosas son así uno tiene que meditar acerca de la permanencia en una institución o cuidar su prestigio personal.
Sé que no es fácil y aun cuando no escalé tan alto en el sector público como el amigo Luciani, siempre que estuve en él, no me inscribí en ningún partido y opté por lo segundo. Si René, después de esto, desea que le dé casos específicos de ineficiencia y mala atención, le referiré a lo que le ha acontecido a mi esposa, que si fuera una muestra representativa, "mejor que a todos nos agarren confesados".
El autor es economista
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