Un mensaje chocante
Cuando entran en colisión los valores y la fe de un grupo con las convicciones o mensaje de otro, la tolerancia permite la convivencia.
Yasmina Reyes
yreyes@prensa.com
En las últimas semanas he notado una tendencia que me parece alarmante. Se reduce el espacio para las ideas porque el panameño se radicaliza, se hace intransigente y aunque exige respeto para sus propias ideas, valores o creencias, no se lo concede a quienes piensan diferente o contrario a él.
Siempre nos hemos jactado de que Panamá es muy pacífico, que en otros países por mucho menos ya se estaban tirando bala. Quiero pensar que ese criticado y elogiado pacifismo no es exclusivamente producto de la abulia o la indiferencia, sino que muchos aunque no comulgan con los postulados que defiende un grupo de poder, han tenido suficiente visión y fuerza de carácter para tolerar a los adversarios. Pero creo que estamos perdiendo eso. Cada vez más se recurre a la violencia porque hemos perdido la capacidad de discutir sobre un tema sin perder la cabeza y tratar de imponer nuestras tesis al otro en vez de convencerlo de las bondades de nuestra posición. Y, en el peor de los casos, tolerar sus puntos de vista, aunque no los compartamos.
Temas como el delfinario, la consideración de facilitar la aplicación del aborto (propuesta en las reformas al Código Penal), hasta la publicación de breves historias de la Biblia, han causado reacciones un tanto extremas y que asustan un poco. Y como corolario, ahora las vallas y fotos de la revista Blank han sacudido a la gente, a tal grado que no pudieron ver el mensaje. Efectivamente las imágenes son chocantes, con ellas la indiferencia no es una opción. La ironía es que usaron la imagen de la cruz de tal forma que, paradójicamene, hace que se olvide que el Crucificado (víctima a su vez de la intolerancia de su época) precisamente buscó a los marginales de su era, representados hoy en una cruz como Él, que los cristianos creen se sacrificó justamente por la salvación de los pecadores.
Personalmente, esas imágenes me golpearon, pero alcancé a reconocer en esos hermanos crucificados al prójimo que se supone debemos abrazar y no repudiar, los hermanos a los que Jesús vino a rescatar. Las lecciones de respeto y de tolerancia que con sus ejemplos las monjas y curas buenos ayudaron a inculcarme, me permitieron entrever el mensaje sumergido en las chocantes y provocadoras imágenes.
Pero, ¿por qué la Defensora del Lector de La Prensa entra a comentar este caso?
Es porque no solo fueron las vallas, las fotografías fueron publicadas originalmente en la revista Blank, que Corporación La Prensa inserta en la edición destinada a suscriptores y muchos de ellos han protestado airadamente por lo que perciben como una agresión a sus valores, una falta de respeto intolerable porque el mensaje llegó a sus casas camuflado en un producto en el que confían.
Además, esta controversia toca otro tema sensible: libertad de expresión. Hasta dónde la podemos aplicar y exigir. ¿Será válida solo cuando quien habla expresa los puntos de vista de la mayoría o también será válida cuando hablan las minorías? Creo que es un asunto que debe movernos a reflexionar.
La Prensa distribuye la revista cuestionada. ¿Le correspondería a esta empresa aprobar o desaprobar los contenidos de las revistas que distribuye?
En mi opinión no puede porque violaría tres libertades: la de pensamiento, la de expresión y la de empresa (de Blank). Sin embargo, creo que ambas partes tienen razón. Los suscriptores que rechazan los mensajes que van abierta o solapadamente en contra de los valores que atesoran y desean transmitir o inculcar a sus familias -por su parte- tienen derecho a sentirse seguros en sus hogares porque contrataron los servicios de un medio al que consideran serio y respetuoso de sus valores y, sobre todo, porque depositaron su confianza en él, abriéndole la puerta de sus casas. Y, La Prensa porque defiende valores como el respeto a las libertades de pensamiento, de expresión, de culto y de empresa.
Esta controversia, lejos de enfrentarnos debe hacernos ver el valor de la tolerancia, así como del respeto a las convicciones ajenas, pues únicamente ellas permiten la convivencia cuando chocan tan estrepitosamente los derechos de grupos en conflicto, y dar el espacio para buscar opciones. Como la que propone Carlos M. Arango Jr. en su carta. "(...) cancelen la inserción de la referida revista en el ejemplar de La Prensa que me hacen llegar diariamente", en la que ejerce un derecho legítimo. Este es uno de esos momentos para sentarse con los hijos o nietos y explicarles por qué el mensaje en cuestión está equivocado y cómo va en contra de los valores de su familia.
Y cómo en lugar de salir a "quemar herejes" es el momento de tolerar al que piensa diferente o se expresa con un lenguaje distinto. Y el emisor del mensaje, que difundiera con la idea de provocar o estremecer conciencias supuestamente para que se actúe contra los prejuicios y la discriminación, tome en cuenta que cuando el mensaje es duro, el vehículo no puede endurecerlo más porque provoca un rechazo instantáneo que impide que el mensaje sea recibido siquiera, mucho menos internalizado. Ello si el mensaje es sincero, porque a muchos nos dejó con la duda: ¿realmente deseaban cambiar el mundo para bien, o deseaban notoriedad a cualquier costo?
Caricatura de mal gusto
18 DE MARZO.Aunque comparto el pensamiento que motivó al caricaturista del diario La Prensa el día de hoy 18 de marzo a criticar la decadente situación de la educación básica y media en nuestro país, que incluso ya ha llegado a afectar negativamente la calidad y la excelencia académica del nivel superior del sistema educativo, ni como persona ni como profesor universitario comparto y apruebo la denigrante relación que hace el caricaturista al comparar al estudiante panameño con un insecto (¿cucaracha?), rebajándolo así de ser pensante a una especie del reino animal que pese a su muy larga existencia (300 millones de años) en el planeta ha sufrido escasas mutaciones, a la vez que insinúa que la institución es un nido de cucarachas. Una cosa es la crítica constructiva y otra cosa es el irrespeto irreverente y destructivo.
Víctor A. Barragán E.
20 DE MARZO.De muy mal gusto, para no decir otra cosa, es la caricatura referente a los nuevos ingresos en la Universidad de Panamá publicada el domingo 18. Para los que conocemos la realidad socio-económica de un gran porcentaje de estudiantes de ese centro, provenientes de familias con ingresos mensuales de 300 balboas o menos, no podemos menos que respetar su aspiración de continuar estudios superiores. Debemos recordar que es en la universidad —y no en las calles— donde muchos de estos muchachos lograrán superarse. Podrá ser la opinión de Jamerson, pero también es la opinión de La Prensa, una opinión marcadamente clasista. Para resarcirse, quizás Jamerson debería dibujar una caricatura similar acerca de los encargados de las políticas educativas y culturales de este país, pasados y presentes; y La Prensa, publicarla.
Joaquín Horna Dolande
Periodista
¡Sálvese quien pueda!
20 DE MARZO.Según dice el diario La Prensa en la página 8A de la edición del martes 20 de marzo de 2007, el director de la Policía Nacional dijo que "los cajeros automáticos son parte de los bancos, por lo que esas entidades financieras deben poner de su parte para protegerlos". ¡Claro! También las cajas fuertes y las cajas registradoras son parte de las empresas y hasta los bolsillos de los ciudadanos y las carteras de las ciudadanas son de ellos, por lo que todos "deben poner de su parte para protegerlos". Solo le faltó decir que la Policía Nacional debe poner de su parte para proteger sus individuos, sus oficinas y sus autos porque son parte de la Policía. De lo que no es suyo… ¡sálvese quien pueda!
Francisco Moreno Mejías
Imagen controversial
20 DE MARZO.Me pareció muy interesante la información publicada hoy martes 20 de marzo en La Prensa, sobre las polémicas vallas cuya remoción fue ordenada por la Alcaldía de Panamá. Me llamó la atención lo afirmado por Mark Hanly, gerente y creativo de Mega Publicidad y presidente del Círculo de Creativos de Panamá; quien a pesar de decir que hubiera hecho la campaña de otra manera, no apoya la remoción de las vallas.
"Es una falta a la libertad de expresión y eso demuestra los prejuicios que tenemos como sociedad". También, lo afirmado por Juan Carlos Ellis, creativo de Mc Cann Ericsson, quien opinó que el "fanatismo religioso" no dejó a algunas personas entender el mensaje original.
"Al retirar las vallas, la publicidad demostró su punto: fue crucificada sin intentar conocerla". Sin duda se trata de un ataque contra la libertad de expresión, camuflado en sotanas y dogmas religiosos (precisamente de quienes atacan las reformas al Código Penal, señalando artículos que afectan la libertad de expresión); y en la comodidad de funcionarios que trabajan en función de la popularidad.
Lo positivo es que (tal como lo ha hecho Benetton a nivel mundial), los que lanzaron esta campaña lograron captar la atención de muchos panameños, y dejar en evidencia a quienes piden a otros que no hagan los que ellos hacen sin sonrojarse. A propósito, ¿qué dicen los gremios periodísticos de este ataque a la libertad de expresión? Sin duda, no se necesitan leyes ni códigos para aplastar el libre pensamiento y la creatividad de la gente... Muy interesante....
Carlos Camarena Medina
Revista ‘Blank’
20 DE MARZO.Como lector de La Prensa quiero dejar constancia de mi total repudio a la grosería irrespetuosa de la revista Blank y sus vallas publicitarias. También expreso, con toda la energía que me da el derecho de recibir la suscripción de La Prensa, que me cancelen la inserción de esa revista en el ejemplar de La Prensa que me hacen llegar diariamente.Además, invito a todos los innumerables suscriptores de La Prensa que repudien la revista Blank solicitando al departamento de Suscripción lo mismo.
Es hora de que los lectores tomemos decisiones radicales para defender la decencia de los materiales publicados que entran a nuestros hogares. No es cuestión de fanatismo religioso. Es poner las prioridades de nuestros valores y principios como sostén de la sociedad en la que vivimos. De esta manera hagopública mi solicitud de cancelación de la inserción de la revistaen mi suscripción.
Carlos M. Arango Jr.
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