| SEGURO SOCIAL.ASOCIACIÓN DE PACIENTES SE QUEJA POR MALTRATO.
Envenenados piden atención
Por lo menos 60 personas sufren secuelas tras ingerir medicamentos contaminados con dietilene glycol.
Frente a las denuncias de los parientes de los sobrevivientes, autoridades de la CSS guardan silencio.
| LA PRENSA |
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| VÍA CRUCIS. Familiares de los pacientes afectados denuncian que éstos son tratados sin ningún tipo de consideración.822464 |
Roberto López Dubois
rlopez@prensa.com
Luego de seis meses de conocidos los primeros casos y muertes como consecuencia de los medicamentos contaminados con dietilene glycol, muchos de los sobrevivientes de las intoxicaciones se quejan por la falta de atención y por la desidia de parte de las autoridades del Seguro Social.
Gabriel Pascual, presidente de la Asociación de Pacientes con Derecho a la Vida, informó que, hay por lo menos, 60 personas afectadas por el consumo del químico, quienes, según advirtió, son tratadas sin ningún tipo de consideración, pese a lo delicado de sus casos y, sobre todo, porque fue la misma Caja de Seguro Social (CSS) la causante de su condición actual.
De acuerdo con Pascual, el problema no se circunscribe solo a la capital; por el contrario, la asociación registra quejas de pacientes en Chiriquí, Colón, y otras provincias.
Uno de los muchos casos es el de Salvador Broce, un transportista de 47 años, quien fue pensionado luego de sufrir un derrame cerebral.
La esposa, Margarita de Broce, aseguró que su esposo ya se estaba recuperando cuando ingirió medicamentos de la Caja para combatir un simple resfriado. Desde ese momento, dijo, la vida de Salvador peligra más que nunca.
Ahora, el hombre debe recibir tratamiento tres veces por semana, y como vive en Juan Díaz, su familia tiene pagar 10 dólares cada vez que va al Complejo. Además, tiene que comprar gasas y otros insumos que, según admite la mujer, no son tan caros, pero que se deben usar mucho.
Una situación similar afronta Arcadio Arosemena, esposo de Noemí Olivardía, una chiricana aquejada por un tumor en la espalda.
La mujer iba a estar solo unos días en Panamá para hacerse un estudio, pero en el hospital contrajo un resfriado y fue entonces cuando le dieron los medicamentos envenenados.
Desde entonces, asegura Arosemena, todo se le ha dificultado. "Cargo con ella para arriba y para abajo, porque no la consideran como si fuera una paciente. Cuando ingresa, la atienden como una persona común y corriente, pese a que las autoridades habían prometido otra cosa", denunció.
"Hay veces que llegamos al hospital a las 2:00 p.m. y a las 5:30 p.m. ni siquiera la han visto. Ella no quiere ir al hospital porque tiene miedo", agregó.
El hombre, un inspector de Salud radicado en Chiriquí, quien lleva años trabajando bajo contrato, aseveró que ahora está impaciente por la nueva situación que afronta y teme quedar sin empleo. Espera que las autoridades analicen la posibilidad de darle un nombramiento permanente.
Este diario intentó infructuosamente buscar reacciones en la CSS. Incluso, se envió un cuestionario a su departamento de Relaciones Públicas, pero nunca fue respondido.
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