| PRESIDENTE ESTÁ EN LA MIRA.
Optimismo cauteloso
Carlos M . Arango Jr.
El país presenta hechos que todavía nos permiten sentirnos optimistas respecto de nuestro futuro inmediato. Panamá será lo que nosotros los panameños aspiremos con nuestro trabajo, nuestros sueños, con nuestras opiniones y presiones para corregir los desvíos que se presenten en el camino. Por eso es necesario mantener una actitud optimista, aunque en este momento sea con cautela .
Tenemos proyectos que producirán un gran impacto en la economía y en la sociedad. El ensanche del Canal, la continuación de autopista a Colón, la cinta costera -modificada por presiones de la sociedad civil- , el dramático auge de la construcción, las inversiones extranjeras, el aumento del turismo residencial, el gran empuje del sector privado y el Tratado de Promoción Comercial , si es finalmente aprobado por el Congreso de Estados Unidos.
El gran desafío es lograr que esta riqueza sea mejor distribuida para reducir de manera contundente la vergonzosa pobreza de un alto porcentaje de panameños.
Afortunadamente y gracias también a la presión de la sociedad civil, se está trabajando en la actualidad en la concertación de un plan de desarrollo nacional. Este será muy positivo porque convertirá el rumbo de Panamá en un tema de Estado y no en el capricho de los políticos en función de gobierno.
Tenemos algunos temas de vital importancia que están en espera de resolución. Entre ellos apuntamos como uno de primera importancia el de las reformas al Código Penal. La oposición a su sanción por el Ejecutivo crece a diario con numerosas peticiones al señor Presidente de la República para que vete algunos de sus artículos. Me llama poderosamente la atención la solicitud de revisión de la Procuradora General de la Nación. Ella es una funcionaria ejemplar que se ha ganado la confianza de la ciudadanía por lo que sus observaciones deberían ser atendidas cuidadosamente.
El señor Presidente ha dicho que quiere estudiar bien las reformas. Ojalá lo haga y además busque un asesoramiento adecuado porque con su posición le dirá en voz alta al país dónde se sitúa. Es un momento crítico para él, porque no hay término medio.
El tema del transporte público está en su etapa de evaporación. Las mesas de diálogos inventadas por los diputados-transportistas, no son más que la manera de disipar el asunto para dejarlo maquillado, pero en el fondo será tal como está ahora: un perfecto caos en detrimento de una inmensa población que exige una mejor condición de vida cotidiana.
El Presidente perdió la oportunidad de su vida para terminar su período presidencial como un héroe, cuando los transportistas lo retaron con un paro. Si se hubiera ido a la calle a caminar con el pueblo los hubiera derrotado. No tenía nada que perder y todo que ganar. Además hubiera cimentado la posición de su partido para ganar las elecciones de 2009. Ya hoy es diferente. El pueblo espera impaciente y frustrado. La combinación no es un buen augurio político para el partido gobernante.
El tema de la salud anda por el mismo camino del transporte público. Este asunto parece ir a ninguna parte. Si yo hubiera sido garante, ya tendría la pluma en la mano para renunciar. Ya ellos hicieron su trabajo. ¿Dónde están las decisiones?
La educación sigue siendo el talón de Aquiles del país. Los fracasos para entrar a la Universidad de Panamá son el mejor pasaporte para la mediocridad profesional. Aún se puede hacer algo para mejorar la educación a pesar de la influencia de la política en el ministerio y del contrapeso de los dirigentes magisteriales que solo piensan en cerrar calles para que les mejoren sus salarios.
La seguridad y la justicia están íntimamente relacionadas y sobre ambas hay que trabajar con persistencia, mano fuerte y con un decidido sentido de acabar con la corrupción por parte de los gobernantes de hoy y de mañana. Este es un problema que no se soluciona de un día para otro, pero hay que dar pasos firmes desde ahora.
Nuestro optimismo por Panamá sigue en pie. Creo que esta debe ser una actitud de los panameños para lograr objetivos comunes que nos lleven a mejores días a todos los que habitamos esta tierra bendecida por Dios.
Concluyo diciendo que en este momento, y debido al manejo que se le dé a los temas pendientes, nuestro optimismo es cauteloso. El señor Presidente está en la mira de la ciudadanía. Veremos cómo actúa. No tiene mucho tiempo porque la campaña política se le viene encima y el precio político para su partido aumentará dependiendo de cómo se maneje.
El autor es ejecutivo retirado
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