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Los problemas internos persiguen a Bush
Tom Raum
Mérida, México. -Aunque el presidente George W. Bush se encontraba de gira por América Latina, los problemas internos lo acechaban incesantemente: fue criticado por su política de inmigración, las tarifas arancelarias al etanol, la guerra de Irak y las denuncias de que Estados Unidos tiene descuidado a sus vecinos del sur.
Y en su país, el cese de ocho fiscales federales obligó al personal de la Casa Blanca a dedicar tiempo a esa polémica partidista, desde el extranjero.
En lugar de dedicar su plena atención a mejorar las relaciones con México, los ayudantes de la Casa Blanca tuvieron que explicar las motivaciones del cese de los fiscales.
A ello se sumó el escándalo por el estado deficiente del principal hospital militar del país, el Centro Médico Walter Reed, que causó la renuncia de un general y otros mandos; la condena por perjurio y obstrucción de la justicia del ex ayudante del vicepresidente Dick Cheney I., Lewis Scooter Libby, y el reconocimiento por parte del FBI de que violó la ley al obtener información confidencial sobre estadounidenses y extranjeros legalmente afincados en este país.
Los postulantes a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata exigieron la renuncia del secretario de Justicia, Alberto Gonzales.
El senador demócrata Barack Obama dijo que los estadounidenses "merecen ser informados sobre quién en la Casa Blanca maneja los hilos en el Departamento de Justicia, y por qué". Comentó el ex senador John Edwards: "Ciertamente, el secretario de Justicia Gonzales debería dimitir ahora".
"La responsabilidad debería recaer en alguna parte", dijo la senadora Hillary Rodham Clinton el miércoles en la cadena de televisión ABC.
Gonzales aceptó la renuncia de su lugarteniente y la responsabilidad de lo sucedido. "Reconozco que se cometieron errores", indicó.
Aun así los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que el mandatario sigue teniendo plena confianza en el Secretario de Justicia.
El profesor honorario Fred Greenstein, especialista en ciencias políticas en la Universidad de Princeton, cree que cuando un Presidente "tiene una baja popularidad, es el blanco de cualquier discrepancia. Lo mismo ocurrió con otros presidentes, y cosas que habrían pasado inadvertidas súbitamente atraen una enorme atención".
Sin embargo, el hecho más polémico es la guerra de Irak y el descontento del público con esa campaña bélica, dijo Greenstein. Por ello, las torpezas en otras áreas "hacen que el gobierno sea muy impopular en otras áreas. Irak es el tema que domina el resto".
AP
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