| HAY QUE SUMAR IDEAS.
La cinta costera
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Como es natural para todos los que hoy nos preocupamos por la calidad de vida de nuestra capital, asistimos a una convocatoria hecha por la Alianza Pro-Ciudad, en la que se presentó un proyecto conceptual para la cinta costera que lleva el apoyo de la organización y de una comisión ambiental de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede).
Por el Gobierno asistieron José Batista, del Mivi, y el viceministro del MOP, Luis Manuel Hernández.
Hubo un lleno completo de ciudadanos y ciudadanas ya concienciados y exigentes sobre las construcciones en la ciudad.
Luego de las presentaciones hechas por respetados profesionales de la arquitectura y urbanismo, se dio un interesante período de preguntas y respuestas durante el cual intervinieron en varias ocasiones los dos funcionarios que representaban a entidades de gobierno.
El debate produjo algunos elementos clave muy claros que la ciudadanía y el Gobierno tienen que considerar respecto al proyecto de cinta costera.
Primero: El movimiento mundial moderno respecto a frentes de mar de las ciudades costeras, es que se eliminen o escondan las construcciones viales para recobrar espacios públicos para los seres humanos residentes de las ciudades. Así, en las ciudades más progresistas los frentes de mar se recobran para parques, paseos, áreas de presentaciones culturales al aire libre, etc… . o sea, el tema dominante es la calidad de vida de la gente que allí reside.
Segundo: el proyecto que manosea el Gobierno, contrario a todo el movimiento mundial anotado, es esencialmente un proyecto vial; el objetivo primario es el automóvil, no el ser humano. Así se pretende una extensión del Corredor Sur y que esta construcción vial de vía rápida en gran medida financie un parque de lado y lado. El MOP –iniciador del proyecto– se preocupa por el asunto vial (los carros), y deja en manos del Mivi lo de cómo manejar un supuesto parque dividido entre automóviles a velocidad. Debido a que es una "extensión del Corredor", la mayoría de los estudios técnicos los ha hecho ICA, aspirando a construir el proyecto sin pasar por licitación (¿inicios de la piñata típica de fin de período presidencial?).
Tercero: El proyecto presentado por los arquitectos de la organización ciudadana Alianza Pro-Ciudad coincide con el movimiento moderno mundial, y es prioritariamente un proyecto para el ser humano… o sea… recobra el litoral como espacio público para la gente, atendiendo los problemas viales como complemento.
Cuarto: El costo de la cinta costera podría estar entre B/.70 millones y B/.225 millones, que aún en su cifra máxima es auto-financiable con concesiones y valorización de las propiedades beneficiadas (caso del diseño de la ciudadanía), en vez de por fondos públicos y peaje vial (como propone el proyecto del Gobierno).
Finalmente: es bastante claro que la ciudadanía rechaza el proyecto para carros (ICA) y la destrucción del más importante potencial espacio público de la ciudad). Estoy seguro de que los ministros Balbina Herrera y Benjamín Colamarco no meterán a su gobierno en el berenjenal que supone un proyecto contra toda la ciudadanía ya consciente y militante. Es hora de reconocer que la gobernabilidad se logra participando a la ciudadanía en la formulación de proyectos humanos que también atiendan el problema vial. En esta oportunidad tienen la ventaja de que existe una ciudadanía propositiva. Es más, he visto que otros prestigiosos arquitectos ensayan con anteproyectos con financiamientos creativos, lo cual hace recomendable una convocatoria a concurso de diseño nacional e internacional... ¿imaginan una ciudad con una cinta costera diseñada por un Calatrava, Gehry u otro de igual fama mundial, como parte de un equipo de un grupo de arquitectos panameños?
Es sumando ideas y con la transparencia de concurso público como se logrará la cinta costera que todos queremos para nuestra ciudad capital.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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