| TERRORISMO. RESPONSABILIDAD POR EL 11-S.
La confesión de Mohammed
El número dos de Al Qaeda reconoció su autoría en varios ataques y en el asesinato de Daniel Pearl.
Mohammed estuvo recluido en centros de detenciones secretos de la CIA, luego fue trasladado a Guantánamo.
| AP/Brennan Linsley |
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| GUANTÁNAMO. En la base militar ubicada en Cuba aún quedan 450 detenidos señalados por Estados Unidos como supuestos terroristas. 821041 |
WASHINGTON, EU/DPA
Torturas, errores, mentiras, verdades. La transcripción de la comparecencia ante un tribunal militar de Jalid Sheij Mohammed, confeso cerebro de los atentados del 11 de septiembre, es la declaración enmarañada de un hombre relajado pero lleno de remordimientos, incoherente pero filosófico, despreocupado y sin muestras de arrepentimiento.
Tras su captura en 2003 en Paquistán, Mohammed estuvo recluido en localizaciones secretas de la CIA, hasta que fue trasladado en septiembre a la prisión militar estadounidense de Guantánamo, en Cuba. Tres años de condiciones e interrogatorios más duros que el enemigo podía permitirse dejaron a Mohammed con aparentemente poco que ocultar durante la audiencia ante un tribunal de oficiales estadounidenses.
En la transcripción hecha pública el miércoles, las declaraciones del oficial que presidía la vista, un capitán del cuerpo legal de la Marina no identificado, dejaron claro que Mohammed alegó torturas a manos de "gente de la CIA" y dijo haber dado declaraciones falsas en interrogatorios. Pero el detenido insinuó que no fue maltratado en Guantánamo e insistió repetidas veces que sus largas confesiones durante la audiencia del sábado no eran bajo coerción.
Pese a disponer de un traductor, Mohammed insistió en responder a las preguntas en su inglés, hablado de manera imperfecta, con el que describió sus crímenes como una expresión de guerra contra Estados Unidos. Pero al mismo tiempo lamentó la pérdida de vidas inocentes.
"El lenguaje de toda guerra en el mundo es matar", dijo. "No me gusta asesinar gente. Siento que hayan muerto niños el 11 de septiembre. Mohammed se calificó a sí mismo como un combatiente enemigo de Estados Unidos y confesó toda responsabilidad "desde la A a la Z" en los ataques terroristas de 2001 a Nueva York y Washington, en los que murieron 3 mil personas. También se declaró responsable de la bomba en el World Trade Center en 1993, el atentado con zapato bomba contra un avión de American Airlines en 2001 y ataques por todo el mundo, como el perpetrado contra un club nocturno en Bali o un hotel de propiedad israelí en Kenia. También planeó al parecer atentados contra el ya fallecido papa Juan Pablo II y el ex presidente Bill Clinton.
Además, se quejó del –en sus palabras– proceso injusto. Según dijo él mismo, Mohammed fue el planificador jefe de Al Qaeda para las operaciones en el exterior hasta su detención en 2003.
Pero no solo eso, sino que también hizo un repaso sobre lo que trama Al Qaeda, organización de la que se lo considera el antiguo número tres. Verdad o fantasía, nadie lo sabe, pero entre los objetivos señaló desde el Big Ben londinense hasta el cuartel general de la OTAN, pasando por el Canal de Panamá, la Bolsa de Nueva York y las embajadas de Israel.
Ayer se informó que reconoció también haber matado con sus propias manos al periodista estadounidense Daniel Pearl. "Con mi sagrada mano derecha le corté la cabeza al judío estadounidense Daniel Pearl en Karachi, en Paquistán", informó CNN basado en el protocolo de interrogatorio.
"Si alguien quiere una confirmación hay fotos mías en internet en las que sostengo la cabeza", agregó. El periodista del Wall Street Journal Daniel Pearl fue secuestrado en Paquistán en enero de 2002.
La transcripción del interrogatorio fue revelada el miércoles, pero la parte sobre Pearl no había sido difundida hasta ahora ya que estaba pendiente la notificación a la familia del periodista.
En la audiencia, Mohammed desperdició tiempo considerable en detalles inconsecuentes, al quejarse de que su nombre estaba mal escrito en unos documentos estadounidenses o de haber sido mal citado en una entrevista con el canal árabe de televisión Al Yazira que sirvió de prueba de cargo.
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