| SOBRE LA PROPUESTA DE LOS GARANTES.
Hoja de ( )uta
Xavier Sáez-Llorens
xsaezll@cwpanama.net
La palabra puta, además de estar impresa en la portada de una obra literaria de García Márquez, aparece en el diccionario de la Real Academia como, entre otras definiciones, sinónimo de prostituta. El término, aunque no sea tragable para los puritanos del lenguaje tierno, aplica perfectamente para describir a la hoja de ruta presentada por los garantes para adecentar el sistema sanitario panameño. Todos la han esperado con excitación para después manosearla, incomprenderla, criticarla y desecharla porque ha puesto al descubierto las debilidades y conflictos de interés de los personajes involucrados.
El mundo de los hipócritas me causa anafilaxis espontánea. Acudí a las primeras reuniones del diálogo con mi particular optimismo y pensando en la bondad innata de los seres humanos. En poco tiempo, empezó mi desmoralización. Cada persona, grupo, sindicato y gremio participante sólo pensaba o debatía en función de sus propios intereses y, en el fondo, era evidente que les importaba un ardite el sufrido usuario. En sus descargas emocionales, la palabra paciente prácticamente brilló por ausente. Criticaba a mi suegra cuando me decía "piensa mal y acertarás" pero cuánta razón tenía ella.
¿Quiénes, excepto los que no desean perder feudos de poder, pueden oponerse a un sistema único de atención donde no se dupliquen esfuerzos, no se malgasten fondos y no sigan anárquicamente dispersos los mejores recursos técnicos y profesionales del país? ¿Quiénes, excepto la gente proclive a la insolidaridad, pueden oponerse a la universalidad donde cada panameño, por más humilde que sea, tenga un seguro de salud estatal que le brinde prevención y curación de enfermedades? ¿Quiénes, excepto los radicales del libre mercado, pueden oponerse al carácter público y ético del sector que obliga al Estado a honrar el deber constitucional de proteger la salud de sus habitantes, sin diferenciación por clase económica? ¿Quiénes, excepto los izquierdistas recalcitrantes, pueden oponerse a la compra de servicios cuando estos no existan en las instalaciones públicas, estén genuinamente averiados o se consigan a un mejor costo-beneficio en centros externos? Lo curioso es que cuando los familiares de estos opositores se enferman, piden auxilio a las clínicas privadas, nacionales o internacionales, muchas veces bajo la complacencia selectiva de la JD de la CSS.
¿Quiénes, excepto los mediocres y holgazanes, pueden oponerse a una óptima calidad y eficiencia en la prestación de servicios para lograr que los mejores estándares médicos sean puestos al alcance de cada paciente, bajo un marco de rendición de cuentas de productividad de todos los actores involucrados? ¿Quiénes, excepto los patanes, pueden oponerse a que funcionarios sanitarios y administrativos exhiban humanismo en su atención para que cada persona perciba que nadie es superior a nadie y que el buen trato entre semejantes es norma y no anécdota? ¿Quiénes, excepto los egoístas, pueden oponerse a que exista una institución autónoma de investigación donde se vigilen todas las infecciones actuales o emergentes y se ejecuten investigaciones para lograr la detección temprana de brotes de enfermedades relevantes? ¿Quiénes, excepto los insensatos, pueden oponerse a reforzar la atención primaria y dar la opción al usuario a escoger su médico de cabecera para garantizar la libertad de elección y para que las dolencias se resuelvan en casa o comunidad, evitando traslado a centros urbanos y congestionamiento de hospitales de mayor complejidad? ¿Quiénes, excepto los buscadores de protagonismo, pueden oponerse a que exista una autoridad autónoma de medicamentos donde se regule la calidad de los fármacos disponibles y que cada compatriota reciba el tratamiento prescrito para aliviar su dolencia, no para intoxicar su organismo? Lastimosamente, en último momento, dos garantes no firmaron el documento debido al mandato papal del rector eterno, quien confunde autonomía administrativa con inmunidad universitaria.
Este país está dominado por minorías de poder. Los líderes de agrupaciones se arrogan el derecho de representar a las mayorías, muchas veces sin que éstos se enteren de las argucias y corruptelas que utilizan para satisfacer sus aspiraciones personales. Un dirigente de Conato, sin presentar propuesta alterna y en una exhibición de raciocinio limítrofe, manifestó que la hoja de ruta estaba muerta, sencillamente porque tenía prurito en el epidídimo. Un dirigente de Conep manifestó que los garantes eran todos médicos y que no tenían el monopolio de la sabiduría. Nunca pretendimos poseer tan lejana cualidad, nos bastaba con ser honestos y pensar en el paciente. En materia de salud, sin embargo, tenemos mayores conocimientos que cualquier empresario porque para eso estudiamos y seguimos actualizándonos.
A ningún galeno se le ocurriría rebatir iniciativas empresariales. En lo que sí podrían aportar ideas es en el financiamiento del sistema unificado pero, por favor, sin evadir la idea de impuestos a industrias nocivas a la salud ni pretender que aseguradoras privadas lucren a costa de la salud de los panameños. Los trabajadores de la CSS hablaron de la destrucción de su institución porque en el fondo desean preservar la burocracia que cimienta la presencia de garrafones y corruptos. La JD de la CSS está tan desprestigiada que prefiero no opinar sobre sus contrarias declaraciones. Comenenal, sin reconocer culpas propias, insistió en la ineptitud administrativa y en la falta de cumplimiento de gobiernos como causa del deterioro sanitario, aduciendo que no había necesidad de reformas drásticas.
Últimamente, sin embargo, parecen concordar con gran parte de nuestra propuesta, aunque mantener el statu quo parece ser la consigna de algunos voceros. Lastimosamente, la desacertada "cubanización" de la oftalmología, ejecutada apresuradamente y obviando requisitos legales, será otro motivo de distracción y discordia entre gremios médicos y gobierno. Sólo percibí transparencia en las opiniones de los jubilados porque ellos, después de décadas de trabajo, merecen ser atendidos con dignidad, de los pacientes con enfermedades crónicas que sufren la recurrente escasez de medicinas y de los defensores de usuarios porque ellos son testigos de las múltiples calamidades que padecen sus defendidos.
Cada vez me convenzo que la hoja de ( )uta es el camino a seguir y admito que estoy enamorado de ella, escrita con r y no con p, por supuesto.
El autor es médico
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