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Panamá, sábado 10 de marzo de 2007
 

AHORA AMBOS LADOS.

Ciudades gemelas divididas

Marc Lacey

Tijuana, México. -Recientemente, las autoridades reclamaron que trabajadores estadounidenses de la construcción que levantaban una barrera en la frontera entre México y Estados Unidos habían entrado sin autorización 33 pies completos en su país.

Prometiendo una investigación del revuelo diplomático, Antonio O. Garza hijo, embajador estadounidense, aseguró a los mexicanos, que para empezar ya están furiosos "porque se está levantando el muro, que no fue intencional cualquier paso inadecuado al cruzar la línea. Estados Unidos es sensible ante las inquietudes mexicanas", dijo Garza.

La acusación implicó un incidente ocurrido en febrero al este de esta ciudad, cerca de la ciudad fronteriza mexicana de Agua Prieta y la de Douglas en Arizona. Sin embargo, dejó claro en forma enfática un punto que puede ser más evidente en Tijuana que en ninguna otra parte: la frontera es una borrosa, sin importar qué barreras se puedan estar levantando para evitar que la gente cruce ilegalmente.

Un ejemplo ilustrativo es Kurt Honold Morales, un ciudadano y residente de ambos países, quien conduce su Mercedes deportivo con placas de California por todo Tijuana, donde trabaja.

Honold, un ejecutivo de telecomunicaciones de 46 años, asumió recientemente la alcaldía de Tijuana, cuando el alcalde elegido renunció para contender por la gubernatura, y Honold, un socio de negocios y mano derecha del ex alcalde, entró a concluir el mandato.

"Estamos conectados, frontera o no frontera", dijo Honold señalando que sus hijos van a escuelas en San Diego, y que su familia tiene boletos de temporada para los San Diego Chargers desde hace más de 30 años.

En un montón de temas, no existe separación entre San Diego, la ciudad más grande a lo largo de la frontera, y Tijuana, el municipio más grande del lado mexicano.

Están vinculadas económicamente, y las maquiladoras de Tijuana ayudan a impulsar el crecimiento en ambos lados de la frontera. Los altos precios de las casas en San Diego han elevado también los de los bienes raíces en Tijuana.

En lo tocante al ambiente, es difícil decir dónde termina México y dónde empieza Estados Unidos. La contaminación del aire no sabe de fronteras y las lluvias fuertes en Tijuana envían aguas negras y desperdicios industriales por el río Tijuana a Estados Unidos.

Un ex legislador intentó alguna vez utilizar un buldócer para tratar de regresar las aguas negras a México, pero no resultó un arreglo permanente. Por años, se ha considerado que una planta de tratamiento de aguas negras financiada con dinero estadounidense del lado de Tijuana ha sido la mejor solución, aunque ahora está aumentando el apoyo para una planta para el procesamiento de desperdicios del lado estadounidense.

Existen otros irritantes trasfronterizos. Cuando San Diego anunció que reemplazaría una sección que tenía una fuga en el canal que lleva agua a la ciudad desde el río Colorado, los mexicanos reclamaron a voz en cuello porque sus campesinos habían estado irrigando sus cosechas con esa agua por décadas.

Honold, cuyo padre alemán mexicano nació en San Diego, no es precisamente la única persona cuya vida transcurre a caballo en ambos lados de la frontera.

Está Elisa R. Peñaloza Aguirre, también ciudadana dual, que da clases en una escuela primaria de San Diego, pero se mudó a Tijuana hace un año por los precios más bajos de las casas, y para que sus hijos hablaran con fluidez el español al igual que el inglés.

"Hay muchísima gente que va y viene todos los días", dijo Peñaloza Aguirre, una de las 88 mil 252 personas que cruzan regularmente y cuentan con un pase estadounidense especial que les permite usar un carril rápido en la frontera entre México y California.

Hay una frontera con una barda metálica a lo largo de todo Tijuana, pero eso no evita que la gente trate de hacer hoyos en las barreras, tanto literal como metafóricamente.

Durante años, la iniciativa para la frontera entre San Diego y Tijuana, una organización binacional contra el narcotráfico, llevó a cabo sus reuniones justo en la barda, con los miembros estadounidenses sentados en sus sillas de su lado y sus colegas mexicanos, en el otro. "El problema del narcotráfico no se detiene en la frontera", dijo Verónica Baeza, directora ejecutiva del grupo.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses echaron a perder las reuniones después del 11 de septiembre de 2001, dijo Baeza. Ahora se rotan las sesiones en las ciudades, aunque los mexicanos que no tienen visa no pueden asistir a las que se hacen en San Diego.

Es difícil encontrar un mexicano que apoye las barreras que se están levantando a lo largo de la frontera. Muchos están ofendidos por semejante enfoque, incluso los que son como el alcalde de Tijuana, que podrán cruzar de ida y venida sin importar qué tan altos se construyan los muros.

Por otro lado, el representante republicano por California, Duncan Hunter, quien representa parte del área de San Diego y es un candidato para la nominación de su partido para contender por la Presidencia, ha dicho que la construcción del muro entre México y Estados Unidos estará entre sus principales prioridades si gana.

Luis Ituarte, un tijuanense de tercera generación que vive en Tijuana mitad de la semana y en Los Ángeles la otra, tiene un punto de vista mucho más flexible sobre la frontera.

Apenas hace poco, su Consejo fronterizo para las artes y la cultura rentó una casa en Tijuana a unos cuantos pasos de la frontera para usarla como un centro cultural. Recientemente, se llevó a cabo una lectura de poesía trasfronteriza. Con un megáfono portátil, poetas de México y Estados Unidos recitaron su obra mientras la confrontaban en ambos países.

"El aire no necesita un pasaporte", dijo Ituarte. "La luz no necesita un pasaporte. El arte no debería necesitar un pasaporte tampoco".

Ituarte, quien es un ciudadano de México y residente permanente de Estados Unidos, eligió el sitio para el centro cultural no solo por su proximidad a la frontera. La casa fue confiscada por autoridades mexicanas hace varios años, cuando se descubrió que narcotraficantes habían cavado un hoyo en el piso de concreto y hecho un túnel que cruza por debajo de la frontera y sale a un estacionamiento en San Ysidro, California.

"Qué mejor lugar para tratar de conectar ambas culturas", dijo. "Queremos derrumbar este muro en una forma subliminal, si no podemos hacerlo físicamente".

The New York Times



 
 
 
 
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