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tdelmoral@prensa.com La mañana estaba radiante. Al llegar al Camino del Oleoducto, en Gamboa, un grupo de 15 adultos mayores, ensombrerados, enfocaban sus binoculares hacia las ramas de los árboles, tratando de ver mejor las sonoras aves amarillas que escuchaban sobrevolando a un lado del camino. Más adelante, varias mariposas inquietas, de color azul, parecían guiar el camino hacia donde se construye el Panama Rainforest Discovery Center, un centro de "ecoturismo" y educación ambiental, enfocado en la observación de aves y el bosque tropical, que iniciará operaciones en junio próximo. La primera fase de este proyecto -que realiza la Fundación Avifauna Eugene Eisenman y que abarca en total 20 hectáreas de terreno- consiste en la construcción de un centro de visitantes, una torre de 32 metros de altura que funcionará como mirador del dosel del bosque y el acondicionamiento de dos senderos interpretativos. También se pretende hacer un puente colgante que lleve a la torre. En la segunda fase, que se encuentra aún en estudio, se ha pensado hacer tres o cuatro torres adicionales, que se unirán por un sendero colgante. Beatriz Schmitt, vocera de la Fundación, explica que la idea es aprovechar la cercanía de este bosque a la ciudad capital para darle una perspectiva distinta como destino turístico, de manera que genere fondos para su conservación, protección e investigación científica. La Fundación espera financiar su operación con la temporada alta de verano y realizar programas de educación ambiental con escolares, entre abril y octubre cada año. La paja blanca exótica -que impide el crecimiento de especies nativas- fue removida del área donde se ubica el centro de visitantes. En su lugar se ha plantado guandú para acondicionar la tierra. A partir de abril se sembrarán especies nativas para atraer mariposas y aves. La idea es que los visitantes aprendan a usar los binoculares para admirar la fauna desde las barandas y bancas que habrá en la terraza. En el Centro de visitantes habrá baños, una pequeña tienda, un depósito y un cuarto para el celador. El techo acumulará agua de lluvia para los baños y esta se almacenará en tanques. Un panel solar generará la electricidad. A poca distancia de allí, se llega a la torre en construcción. En lo alto de la estructura se ven las copas de los árboles. La obra aún va por la mitad. Es decir, se construyeron 16 metros. Al mirar hacia abajo desde la plancha de plywood puesta temporalmente da vértigo. Se sube rápido por la escalera de hierro temporal. Pero al bajar las piernas flaquean un poco y el descenso es más lento. Cuando esté lista, la torre tendrá una escalera de caracol en el centro. Habrá cuatro niveles; y cada 8 metros, una plataforma con barandas y telescopios. Se usará una malla que permite mirar hacia fuera, pero que no deja ver de afuera hacia el interior, para no espantar a las aves. El mirador tendrá una capacidad para 50 visitantes, pero se tratará de no tener más de 25, divididos entre los distintos niveles, para mayor comodidad. La última parada del recorrido fue el sendero que conduce al lago. El otro sendero bordea la torre. Al llegar, los visitantes recibirán un mapa de ambos caminos, que tendrán señalizaciones así como un guía. En medio de la vegetación, se observa el Lago Calamito. Tranquilidad absoluta. En el futuro, los visitantes podrán apreciar allí las aves acuáticas que se reflejan en este espejo de agua. Además en Panorama
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