| PORTOBELO.
Descontento en el festival de congos
El trabajo de la policía en el evento causó descontento en los coordinadores de la actividad y en el público asistente.
| LA PRENSA/Eric Batista |
|
|
| Presentación a nivel del público. 817415 |
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
Los que asistieron el Festival de Congos y Diablos el pasado fin de semana en Portobelo se encontraron con un embotellamiento de más de tres horas, tanto para entrar como para salir del pueblo.
Roberto Enrique King, uno de los coordinadores del festival, asegura que el pésimo trabajo que hizo la Policía Nacional durante el festival fue una de las principales causas del descontento del público asistente en muchos aspectos.
Explica que nada de lo que habían acordado con los agentes previo al evento se cumplió. Primero, dice King, establecieron un retén inoperante en la entrada de María Chiquita –que en años anteriores no se había hecho–, el cual provocó que muchas personas "echando chispas" desistieran de asistir al festival.
Por otra parte, menciona King, se había establecido que habría 50 agentes pagados y 50 de turno para velar por el orden público adentro del fuerte San Jerónimo donde se realizó el encuentro de diablos y congos, y en el pueblo donde estaba la feria gastronómica y artesanal. "Supuestamente los policías velarían porque los autos fueran estacionados solamente en el campo de fútbol de Portobelo, y que las personas que entraban caminando al pueblo no obstruyeran el paso de los vehículos. Pero la verdad es que los guardias se podían contar con los dedos de una mano, no estaba la cantidad acordada y por eso todo acabó en un desorden".
Tampoco agilizaron la entrada al fuerte de las personas que desde las 10:00 a.m. estaban formando fila para entrar al espectáculo que empezaba a las 2:00 p.m. " Esto se debió a que a las 12:00 de mediodía no se había reportado un policía que se encargara de revisar a la gente en la entrada. Por eso, a las 3:00 p.m. aún había fila".
Por otra parte, indica King, hubo un problema con el tamaño de la tarima, que se quedó chica para el espectáculo. "Cuando se fue a montar nos dimos cuenta de que era muy grande para el lugar, así que solo pudimos poner la mitad de ella; esto hizo que muchos grupos se presentaran al nivel de donde estaba el público y los de atrás no podían apreciarlos".
|