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Reportaje especial
Panamá, viernes 9 de marzo de 2007
 

POLÉMICA. un amigo fotógrafo cuenta qué fue lo que pasó.

Detalles de una pelea

Hace 30 años un puñetazo puso fin a la amistad entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.

A petición de Gabo, Rodrigo Moya tomó fotos de su ojo morado, y esta semana se difundieron en ‘La Jornada’.

LA PRENSA
Vargas Llosa le pegó sin preguntar.816976
MÉXICO/EFE

El fotógrafo Rodrigo Moya difundió el día del 80 cumpleaños de Gabriel García Márquez por primera vez una fotografía tomada hace 30 años al escritor colombiano, con los efectos de la presunta agresión que sufrió por parte del peruano Mario Vargas Llosa y que puso fin a la amistad entre ambos.

El diario mexicano La Jornada publicó las dos fotografías del Premio Nobel de Literatura con el ojo izquierdo amoratado y recoge el relato del fotógrafo en un artículo titulado "La terrífica historia de un ojo morado". Ver www.jornada.unam.mx.

Moya señala que tomó la imagen porque el escritor "quería una constancia de aquella agresión". La imagen se sacó el 14 de febrero de 1976 en la casa de Moya en la colonia Nápoles de Ciudad de México, dos días después de que García Márquez recibiera un puñetazo del escritor hispano-peruano, afirmó su autor. "Gabo quería una constancia de aquella agresión y yo era el fotógrafo amigo y de confianza para perpetuarla", agregó Moya.

Recordó que al verlo preguntó al escritor qué había pasado y éste fue "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias (con Vargas Llosa) que ya eran insalvables" en la medida que el autor peruano "se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha", dijo el fotógrafo. "Su esposa Mercedes Barcha, quien lo acompañaba en aquella ocasión luciendo enormes lentes ahumados, como si fuera ella quien hubiera sufrido el derechazo, fue menos lacónica y comentó con enojo la brutal agresión, y la describió a grandes rasgos", añadió Moya.

"En una exhibición privada de cine, García Márquez se encontró poco antes del inicio del filme con el escritor peruano. Se dirigió a él con los brazos abiertos para el abrazo. ¡Mario...! Fue lo único que alcanzó a decir al saludarlo porque Vargas Llosa lo recibió con un golpe seco que lo tiró sobre la alfombra con el rostro bañado en sangre", explicó Moya al recordar el relato de Mercedes.

El autor colombiano fue trasladado "con una fuerte hemorragia, el ojo cerrado y en estado de shock" a su casa en el barrio del Pedregal. "Se trataba de evitar cualquier escándalo y el internamiento hospitalario no habría pasado desapercibido", indicó.

La esposa del escritor contó cómo le había aplicado varios remedios caseros para absorber la hemorragia e hizo una valoración contundente de lo acaecido. "Es que Mario es un celoso estúpido, repitió Mercedes varias veces, cuando la sesión fotográfica había devenido en charla o chisme", dice Moya.

El fotógrafo dedujo de los comentarios que se hicieron aquel día que "mientras ambas parejas vivían en París los García Márquez habían tratado de mediar los disturbios conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias", según su relato a La Jornada. "Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa", indicó Moya.

"Y lo que sea que se hubiese dicho o sucedido, el caso es que el peruano se sentía gravemente ofendido, y su furia la resolvió de aquella manera expedita y salvaje", indicó.



 
 
 
 
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