| CIUDADANO ANÓNIMO.
En defensa de un parque público
El Andrés Bello de El Cangrejo está siendo amenazado y podría quedar encerrado por altos edificios.
A pesar de los argumentos ambientales y urbanísticos presentados, el Mivi dice que no tienen ‘cientificidad’.
| LA PRENSA/Ana Rentería |
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| PELIGRO. Las casas que hoy rodean el parque están por desaparecer; y con ellas, la luz.814732 |
Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com
¿Cómo proteger los escasos espacios públicos de la ciudad, presionados por el auge de la construcción que vive la capital de Panamá? Difícil tarea; pero dice el refrán: "la peor diligencia es la que no se hace".
Por eso, el ciudadano anónimo, amenazado por el anunciado "encierro" –con edificios altos– que sufrirá el Parque Andrés Bello de El Cangrejo, se puso a hablar con sus vecinos y empezó hace varios años una lucha que muchos anuncian como perdida. Está por verse.
"El Cangrejo es una zona de alta densidad. No hay impedimento legal para que se construyan altos edificios alrededor del parque. Hay que proteger a los inversionistas", son los argumentos de arquitectos y burócratas sin compromiso. A ambos, el ciudadano anónimo los ha encontrado en su camino.
La batalla
Tras ver caer un hermoso Corotú –la primera víctima de la destrucción disfrazada de "progreso"–, se descubrió que la Dirección de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda (Mivi) autorizó un cambio de zonificación de un terreno denominado RM1 (residencial multifamiliar de baja densidad) a uno RM3 (la más alta densidad posible). Y como les pareció poco, lograron un "bono", llamado en la jerga del Mivi "tolerancia". Gracias a esa aprobación, como se dice, para los constructores the sky is the limit (el cielo es el límite).
Se reveló que esa aprobación se hizo –durante la pasada Administración– en contra de la opinión técnica de los funcionarios de la Dirección de Desarrollo Urbano del Mivi, por lo que se logró que la Sala Tercera de la Corte Suprema anulara tal concesión, calificándola como "desviación de poder".
Detenida la primera amenaza, nos encontramos con el anuncio de otro edificio. En este caso también hubo "chanchullo": un cambio de zonificación sin consulta pública en violación de la norma, ya que tras la aprobación de la nueva Ley de Urbanismo (Ley 6 de 2006), este proceso requiere una audiencia pública.
Los vecinos y una diligente abogada logran parar la obra en la Corte, pero en el Mivi no se enteraron. En consecuencia, autorizaron un nuevo intento de cambio de zonificación del mismo lote –sin que haya terminado el proceso en la Corte Suprema– y convocaron a una audiencia pública.
El anuncio de la consulta ciudadana –que se saltaron la primera vez– apareció en varios diarios y así los vecinos se enteraron.
La conclusión de la agitada reunión fue clara: el personal de la Dirección de Desarrollo Urbano no considera que la construcción de edificios altos alrededor de un parque –el único de El Cangrejo– tendrá un efecto negativo. Los estudios científicos y urbanísticos presentados "carecen de cientificidad", alegan.
Mientras, durante los días de Carnaval –con nocturnidad aunque con los permisos del caso– tumbaron la pequeña casa unifamiliar que una vez fue parte del armonioso paisaje y colocaron la valla que anuncia el triunfo de la fuerza. La batalla parece perdida,pero aún hay esperanza.
(Vea Una normativa especial para una área especial)
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