Finanzas personales
Greenspan no tiene la culpa
Caroline Baum
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OPINIÓN. ¿Se siente confundido por el descalabro de la bolsa de valores, que repercutió por todo el mundo esta semana, y quiere que alguien se lo explique? Entonces no cometa el mismo error que yo, de encender la televisión.Si hay alguien capaz de reducir los acontecimientos a términos simples, son los expertos que se presentan por la televisión. (Supongo que tienen más éxito en sus empleos normales, porque de lo contrario no habría más demanda de sus agudos juicios).Imaginen cómo me sorprendió enterarme de que todo había sido culpa de Alan Greenspan.
El ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, hablando vía satélite a una conferencia llevada a cabo en Hong Kong el lunes, mencionó esa palabreja que empieza por "r", al decir: "Es posible que tengamos una recesión hacia fines de este año", según un despacho de Dow Jones publicado en la edición electrónica del Wall Street Journal. La hora del despacho era las 5:37 del 26 de febrero, y la noticia era estrictamente de tercera mano. El Índice Industrial Dow Jones bajó 15 puntos, o 0.1%, el lunes tras divulgarse las elucubraciones délficas de Greenspan. El amplio índice Dow Jones Wilshire bajó menos de 0.2%. Juzgue usted por esto si Greenspan atizó el miedo a la inflación. Además, Greenspan nunca fue un buen augur. (Era excelente en las operaciones de limpieza).
Con la excepción de su pronóstico de que el crecimiento de la productividad se aceleraría en las postrimerías de los años noventa, su historial intuitivo ha sido pésimo.Greenspan restó importancia a las predicciones de que habría una recesión a fines de 1990, aunque la economía ya se estaba contrayendo. No atinó a reconocer que las compañías estaban en aprietos en el 2000 hasta que sus "fuentes" (los jefes ejecutivos del sector tecnológico) le dijeron que tenían suficiente cable de fibra óptica para llegar a la Luna y volver, y nadie que lo comprara.
Los márgenes de ganancias de las empresas, que llegaron a su apogeo en el tercer trimestre de 1997 y se desplomaban en el 2000, no parecieron preocupar a Greenspan entonces como lo hacen ahora. (Dijo a su audiencia de Hong Kong que la estabilización actual de los márgenes de ganancias era "un indicio temprano de que nos hallamos en las últimas etapas de un ciclo"). Greenspan juzgó que un acontecimiento del mercado financiero (la suspensión de pagos de Rusia y el cuasi derrumbe del fondo de cobertura Long-Term Capital Management) era un acontecimiento macroeconómico, así que bajó la tasa de fondos federales en 75 puntos básicos en el otoño de 1998 y se demoró en dar marcha atrás al respecto. Y ni hablar de su campaña de combate a la inflación durante la presidencia de Gerald R. Ford en 1974, durante lo que resultó ser una de las más largas y profundas recesiones tras la Segunda Guerra Mundial.
Pero, vamos, aparte de eso, su historial de augur es sublime.La liquidación del martes comenzó en China y circundó el globo terráqueo. Si las expresiones de Greenspan tuvieron algo que ver con eso, entonces hay que concluir que, en Estados Unidos, los inversionistas necesitaron que se las filtraran por el mercado de valores chino para reaccionar.Basta de Greenspan. Los sabelotodos de la televisión revivieron uno de los lugares comunes de Wall Street que más me gustan: La corrección fue "saludable".Ajá. Yo era alcista, perdí hasta la camisa, pero en fin de cuentas, fue saludable ver 1.34 billón de dólares de capital bursátil mundial hacerse polvo en 24 horas.Algunos de los estrategas de la bolsa de valores no tardaron en hallar la compensación en la caída de los rendimientos de la deuda del Tesoro.
Las bajas tasas de largo plazo van a estimular la economía y a ayudar a la bolsa. A ver si entiendo: Los rendimientos de la deuda soberana bajaron porque las acciones se desplomaban, y unos rendimientos soberanos reducidos serán favorables para las acciones. En general, el descenso de las tasas de largo plazo es bueno para los precios de las acciones porque se las usa para descontar los beneficios futuros al valor actual. Pero si las tasas caen porque el crecimiento económico está menguando -piénsese en la Gran Depresión-, esas bajas tasas de largo plazo no van a estimular el mercado de valores ni la economía mientras las tasas de corto plazo estén altas.
Los pedidos nuevos de equipo no militar excluidos los aviones, barómetro de la inversión futura, bajaron 6% en enero y declinaron respecto de hace un año, el primer descenso interanual en tres años.Así que esas bajas tasas de largo plazo no están dando mucho solaz. "Cuando pasan cosas aleatorias, uno busca alguna lógica, alguna explicación", dice Jim Glassman, economista de JPMorgan Chase & Co. La televisión puede tener algunos atributos.
La autora es columnista de Bloomberg News.
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