Análisis
Empleo, precios y salarios
Alejandro Cordero
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OPINIÓN. Uno de los resultados de la alta tasa de crecimiento experimentada en 2006 ha sido la reducción significativa en la tasa de desempleo abierta. Entre agosto de 2005 y 2006 la oferta laboral creció 6.8%, inferior a la expansión de la demanda laboral de 8.8% en el mismo período. En consecuencia, la tasa de desocupación cayó de 10.3% a 8.6%. Pero si agregamos a los desocupados la cuantía de los denominados potencialmente activos, aquéllos que declararon "tener intenciones de buscar trabajo en los seis meses posteriores a la fecha de la encuesta de hogares", entonces la tasa de desempleo sería de 15.8% y no de 8.6% como registra la información oficial.
Son estos potencialmente activos (101 mil 288 personas) -estudiantes, amas de casa, retirados y cansados de buscar trabajo- los que constituyen el verdadero problema del desempleo en el país y el origen del empleo informal y la subocupación. En 2006 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los distritos de Panamá y San Miguelito creció 3.1%, superior al crecimiento de 2005 cuando el IPC ascendió a 2.9%. Los mayores incrementos en el IPC, arriba de 7%, se dieron en transporte y vivienda, agua, electricidad y gas.
En virtud de que los precios de los combustibles importados han subido a un ritmo de 10.4% anual en el pasado reciente, la inflación local tiene un origen importado. Pero el aumento de los costos del combustible reflejado en los correspondientes componentes del IPC no logró detener el crecimiento de la economía, aunque sí deterioró el nivel de vida de la población. Un rasgo característico de la economía panameña es la acentuación en la desigualdad de la distribución de los frutos del crecimiento económico.
En 1980 los asalariados recibían el 51.1% del ingreso nacional, en 2006 era 34.1%. La caída en la participación de los salarios en el ingreso nacional junto con el alza de precios implica que la vigorosa expansión económica de 2006 no ha influido significativamente en el mejoramiento del nivel de vida de las mayorías. De allí el generalizado malestar entre la población a pesar de los tremendos éxitos económicos alcanzados.
El autor es economista y docente universitario
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