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Reportaje especial
Panamá, viernes 2 de marzo de 2007
 

ECONOMÍA MUNDIAL.

Globalización y transparencia

Enrique Alemán

Hace poco leí un libro titulado The Lexus and the Olive Tree, cuyo autor, Thomas Friedman, era al momento de escribirlo corresponsal extranjero del New York Times. A él le llamo la atención en sus múltiples viajes que un tema que era común en todos los países que visitaba era el de la globalización. Su experiencia personal y la que observó en países de los cinco continentes sobre la globalización lo plasmó en ese libro de fácil lectura. Por motivos de espacio solo podré compartir unas pocas ideas que a mí me parecieron fundamentales e ilustrativas.

Friedman insiste en que la globalización no la inventó ninguna persona u organismo en particular. Este proceso ha llegado a nuestros días como resultado del progreso de la tecnología. Primero ocurrió una globalización de la tecnología. Muchísimas personas hoy en día tienen acceso a una computadora. Luego ocurrió la globalización de la información y comunicación. Nos llegó el internet y todas sus herramientas que nos permiten esa inmediata información y comunicación. A raíz de todo lo anterior llegó la globalización de la economía. Cualquier panameño viviendo por ejemplo en Boquete, puede hoy desde la intimidad de su hogar hacer negocios con un intermediario cafetalero en Vietnam. La globalización no es buena ni mala, simplemente es una realidad que nos ha llegado y es la forma actual de hacer negocios y entrar en la corriente de la economía moderna. Decidir no entrar es simplemente quedarse fuera del desarrollo social y económico del mundo actual. Lo que hagamos con ella es lo que la hace buena o mala.

Utilizando un lenguaje computacional Friedman explica que la globalización viene a ser como un programa o software de una computadora. Para que ese programa funcione, requiere que la computadora tenga un sistema operativo adecuado que lo pueda utilizar. La computadora vendría a ser nuestro país. Si no tenemos un sistema operativo adecuado la computadora y el programa se trabarán y no funcionarán. Sería un desastre para el país y como suele ocurrir, los más sinvergüenzas, los que tengan los mejores contactos, los que tengan como principio moral solo lo útil y pragmático sacarán provecho a costa de la miseria de los demás.

¿Qué sistema operativo ya demostrado se requiere para que la globalización funcione en cualquier país? Básicamente el sistema operativo requiere tres condiciones. Primero, el país necesita transparencia, un sistema jurídico y legal que combata la corrupción y donde las reglas del juego estén claras para todos y se cumplan. Segundo, se necesita una población educada, y no estamos hablando de licenciaturas y doctorados, sino educados en las reglas básicas de comportamiento social como son la cortesía, la honradez, la puntualidad, la laboriosidad entre otras. Y tercero, una libertad de prensa, que ha demostrado tener un papel fundamental de vigilancia, fiscalización y educación de la población.

Transparencia, educación y libertad de prensa son los tres pilares por los cuales podremos hacer que nuestra nación empiece en forma adecuada a caminar hacia el desarrollo que podemos y debemos lograr. Este increíble paisito nuestro, llamado Panamá, tiene una capacidad y una oportunidad envidiable de salir del marasmo en que nos encontramos, pues somos pocos habitantes, tenemos muchas riquezas y oportunidades no explotadas y además hay muchas personas, entidades y gobiernos con deseo de invertir en este país.

El demonio no está en la globalización, sino en la ambición y avaricia desmedida de quienes poseen el poder económico y político, en la falta de fiscalización y aplicación de las leyes.

Solo necesitamos transparencia, lucha frontal contra la corrupción, voluntad ciudadana de mejorar como personas, como profesionales, y sobre todo como padres y madres de familia. Lo que se logre en estas materias en los años por venir va a determinar que nos encaminemos hacia la esperanza o hacia la profundización de nuestras desigualdades. Apuesto con toda confianza hacia lo primero, sobre todo ahora que nuestra sociedad ha diagnosticado y reconocido en forma tan contundente la causa primordial de nuestra pobreza e injusticias sociales: la falta de transparencia con la consecuente impunidad y corrupción.

El autor es médico



 
 
 
 
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