| DESARROLLO SOCIAL.
Pobreza: ingredientes conocidos y fracaso
I. Roberto Eisenmann
Ahora que se dio el buen inicio del proceso de concertación, tenemos todos que pensar creativamente en el tema prioritario: elevar el nivel de vida del 40% de la población excluida. Cuando 40% de los panameños vive sin esperanza, todos estamos disminuidos. Todos conocemos los ingredientes necesarios: modernización de la educación, reforma del sistema de salud, inversión y empleo, modernización de las instituciones, reforma de la justicia, mejora de la productividad, mayor participación que garantice la fiscalización de las organizaciones cívicas sobre la gestión pública, etc., etc.; lo que nadie ha producido todavía es la receta de comprobado éxito. Sabemos, eso sí, que el procurar vía las élites modernizadoras simular las economías desarrolladas (Krueger FMI), no es la receta. Sabemos también que los economistas – en su mayoría – se equivocaron. Sus recetas de imponer políticas económicas sanas a gobiernos corruptos, incompetentes y miopes, simplemente fracasó (Johnson MIT).
Entonces, a pesar de que he sido y soy "amigo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- PNUD", fiel creyente en su capacidad de convocatoria y su metodología de facilitación para los consensos debido a la natural participación de muchos consejeros internacionales, considero que tenemos que cuidarnos de los sesgos de las recetas de afuera… simplemente porque no han resultado. Tenemos que trabajar una receta autóctona nuestra que rompa con los esquemas tradicionales de lo que "debe ser" un Plan Nacional de Desarrollo. Estamos frente a una gran oportunidad histórica en la que existirán ingresos canaleros extraordinarios que permitirán modelos creativos y nuevos de consensuar inversiones concretas, escuchando – no a las élites, sino – a los excluidos, mismos que gracias a la metodología participativa del PNUD están hoy en la mesa. Para construir el plan hay que inventar nuevos modelos propios de participación para que la mesa se apropie del plan – que se adueñe del plan – para que se forme una nueva alianza (políticos, sociedad civil y gremial) - que produzca una nueva gobernabilidad que a su vez permita cambiar radicalmente la composición socio-económica de nuestro país.
Toda la sociedad sueña con un país justo y próspero, y quiere un plan cuya ejecución se inicie de inmediato y que muestre resultados concretos y medibles por todas las provincias y comarcas a partir de este mismo año.
Evitemos toda tentación de crear más documentos de biblioteca porque cumplen con los formatos tradicionales internacionales.
Ojalá que este plan nuestro no se parezca a ninguno de los formatos conocidos internacionalmente. Recordemos que "progreso" y "crisis" son dos caras de la misma moneda. El desafío no es filosófico; es un desafío social y para afrontarlo debemos ser autocríticos sobre la arquitectura de nuestra sociedad política, civil y gremial. Lo único inaceptable es que todo siga igual, así sea con un nuevo documento, porque esa ruta conduce al despeñadero.
Ojalá que produzcamos un plan nacional que sea un "bicho nuevo y raro", pero que sea nuestro y… lo más importante… que intente constituir una nueva y novedosa receta concreta que funcione.
Ya salió un folleto - elaborado por panameños de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana - que recibió el sello de aprobación de Transparencia Internacional por su originalidad respecto a una nueva receta de participación y prevención de la corrupción. La presidenta de Transparencia Internacional, Huguette Lavelle, consideró que, de aprobarse, se convertiría en una fórmula panameña ejemplo para todos los demás países.
Es una contribución creativa para ser debatida por los participantes en la mesa de concertación. Al Presidente no le gusta, aun cuando lo practica en pequeña escala en su programa Prodec. A los asesores internacionales no les gusta porque rompe los esquemas tradicionales de la representación democrática. Pero es que el gobierno representativo está en crisis, en parte porque – a través del tiempo – perdió todas las instancias que permitían la efectiva participación de los ciudadanos.
La fórmula propuesta nos lleva hacia una más legítima democracia participativa (palabra desfigurada por Chávez) – a la panameña – con los fondos canaleros (Canal solo hay uno en este continente, y está aquí en Panamá).
Amanecerá y veremos. Lo cierto es que la concertación se inició... y gracias a la eficacia de la metodología PNUD se inició bien y con la activa participación de los ciudadanos excluidos de las provincias y comarcas también excluidas.
Estamos – ahora sí - para concertar lo nuestro, a nuestra manera. ¡Manos a la obra!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana.
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