Las sesiones extraordinarias concluyeron en la Asamblea Nacional sin que se cumpliera la promesa hecha a los periodistas de devolver a segundo debate el proyecto de Código Penal. Los diputados comienzan la próxima semana sus sesiones ordinarias y todos esperamos que cumplan con la palabra empeñada de reiniciar la discusión devolviéndolo a segundo debate.
El país espera y necesita discusiones profundas y el consejo de la experiencia para dotar al país de una ley justa y que contribuya a fortalecer el régimen democrático. Esta semana debe servir para meditar, estudiar y, sobre todo, comprometerse con los derechos fundamentales.
Por encima de los enfrentamientos circunstanciales, hay principios fundamentales que no se negocian. La libertad de expresión y el derecho a fiscalizar la administración pública son dos de ellos. Mucho le costó al pueblo panameño la democracia y gozar de esta libertad, para renunciar ahora a ella.
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