| TRANSPORTE PÚBLICO.
Entre luces y sombras
Zunilda Cajiga S.
El gran escritor británico William Shakespeare hizo famosa su frase: "Fuertes razones hacen fuertes acciones". Agrego, y grandes resultados de alto impacto social. Hago retrospectiva a esta frase cuando en días pasados en un noticiero conducido por el periodista Hugo Famanía, acuciosamente la ministra Balbina Herrera respaldaba la inversión del Transmilenio o buses articulados. Me llamó la atención una frase no articulada, "solución transitoria", por la falta de suficientes recursos para no optar por otra solución al problema del transporte público masivo; tema que ha sido ampliamente debatido y en su mayoría descartado en esta "Consulta Pública" por muchísimos profesionales. El mismo ha tenido problemas en Colombia, en el desarrollo de una propuesta de venta de bonos de carbono para financiar su ambicioso proyecto de extensión del servicio. Lo extraño en sus frases es que no encuentro razón alguna como para respaldar su posición, ya que una solución transitoria no puede darse para una necesidad tan vital, permanente y trascendental como lo es el transporte público.
Mi interés no es entrar a respaldar una opción u otra, simplemente presento las razones para que se realice un análisis y estudio más profundo, acorde con las tendencias futuras y sostenibles, que permitan satisfacer las distintas y grandes necesidades y demandas de la población, evitando las congestiones y contaminaciones al ambiente, y propiciando economía del tiempo, seguridad, comodidad y confiabilidad, aspectos que son ampliamente valorados por los ciudadanos de cualquier país.
La Unión Internacional del Transporte Público (UITP), en su 56º Congreso del 2005, con su Manifiesto Romano, y el próximo, en Helsinki-Finlandia, a realizarse en mayo 2007, han realzado el lema: "Movilizando las personas, movilizando las ciudades". Se está propugnando por un transporte público sostenible, que fomente el acceso al trabajo, a los servicios, a la educación y al entretenimiento, como una sólida herramienta para alcanzar los objetivos tanto sociales, medioambientales y económicos a largo plazo, así como también motivando la participación de los municipios en diseñar las estrategias de diversificación. Destaca el Manifiesto Romano: "Reforzar las inversiones de manera considerable y constante en transporte público, ya que los beneficios económicos reales son inmediatos a través de una gestión energética más eficaz" y la necesidad de "coordinar la planificación del uso del suelo (localización óptima de las actividades comerciales, turísticas, residenciales, entre otras) y el transporte".
Estos temas están muy asociados a los Acuerdos Ambientales Urbanos, firmados en el 2005, para cumplir con 21 acciones que persiguen una mejora del entorno urbano en diferentes ámbitos que se reconocerá con la concesión a las ciudades verdes de una acreditación oficial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que va de una estrella a cuatro (parques públicos y espacios abiertos, consumo de energía, reciclaje y ausencia de desechos, desperdicios de agua, vehículos en circulación y transporte público, con la meta de reducir la cantidad de vehículos de ocupación individual en un 10% para el 2012, así como en ampliar y mejorar el servicio de transporte público, haciendo que en el 2015 éste se encuentre accesible y a menos de medio kilómetro de cada ciudadano.
Siendo Panamá un eje estratégico para el continente americano, por su canal y sus servicios, podemos hacer un benchmarking considerando las experiencias exitosas con otras ciudades que ya tienen imágenes de marca, tales como las ciudades de Curitiba, actualmente exportadora de tecnologías urbanísticas, en el ámbito de los transportes urbanos, en el diseño de espacios públicos, o más recientemente, en el de la "gestión urbana ambientalmente sustentable", y Singapur, que buscó optimizar el transporte de masa en los rieles y practicar la circulación tarifada y es ejemplo en lo que se refiere a la "administración urbana", y también se destaca por los elevados patrones de calidad de la infraestructura física, por innovaciones en la oferta de habitación, en la provisión de áreas verdes, en la gestión del tránsito y en la eficiencia de sus servicios públicos, elementos que, ordenados, construyen la imagen de "Ciudad Ecuatorial de Excelencia"; o desde otro continente: hacia el modelo romano: capital del transporte eco-compatible con servicios de autobús y ferroviario, o Helsinki con su gran sistema de transporte público multimodal.
Nunca había visto este oasis de ciudad en Panamá, entre luces, tan esplendorosa y con tanto glamour que me remontan a recordar aquellas lecturas del Panamá dorado, en su época de la colonia. Pero, entre sombras, cuando con mucha tristeza observamos a miles y miles de panameños que se aprestan a sumergirse entre sistemas viales y de movilidad insostenibles, inseguros, arcaicos, obsoletos, sucios e incómodos, que ocasionan muertes o discapacidades, porque no hay otra opción de transporte. Si queremos conservar y promocionar esta ciudad como modelo debemos propiciar soluciones sostenibles y sustentables, creativas, organizadas y planificadas con calidad, desde su inicio, con alternativas de mayores beneficios sociales, mirando al futuro a largo plazo, lo cual deja claro el vínculo sólido y recíproco que existe entre el transporte público y la propia arquitectura de las ciudades, como lo indica Hans Rat, secretario general de la UITP "los sistemas de transporte público tan sólo pueden ser dinámicos y eficaces si están plenamente integrados en la política urbana". Unamos esfuerzos, entonces, para consolidar los aspectos operativos, técnicos políticos y estratégicos en este tema.
La autora es economista y docente universitaria
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