| OFERTA. SUSHI Y FUSIÓN ASIÁTICA.
Sake – Culinary Art
La presentación de los platos es atractiva. Lo mejor del menú son las entradas, el sushi no tanto.
| LA PRENSA/Nicolás Psomas |
|
|
| AMBIENTE. Decoración minimalista, servicio también.810104 |
Aristóloga
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
"Una cadena quiteña de cocina japonesa. Esto lo tengo que ver yo", pensé. Me encontré con un espacio cavernoso, con decor minimalista, paredes negras (decoración perezosa, dijo RDT arquitecto).
El menú es japonés con algo de fusión asiática y la presentación de los platos es bonita. ¿La comida? Tengo sentimientos encontrados.
ENTRADAS
Comenzamos con una ensalada de algas wakame, crujientes y con aderezo de ajonjolí: es uno de los platos más nobles de la oferta. Luego pedimos el Hirame ($7,85), "exquisita combinación de atún y pez espada al estilo oriental, flambeado con aceite de oliva y ajonjolí y servido con vegetales tempura en una canasta de wanton". Es el new style sashimi del chef Nobu Matsuhisa, donde a un sashimi se le vierte encima aceite hirviendo para cocinarlo a medias; en el centro trae una canasta con zanahorias, apio, etc., en tempura. Semioriginal, es uno de los platos insignia del sitio, según nuestro mesero. Una sopa misoshiro estuvo abundante, con algas y tofú, caldo sabroso y ligero.
Los rollos de sushi comenzaron la espiral descendente de nuestra insatisfacción: el "anguila especial roll" ni fue especial ni se le sintió a la anguila. El sinari roll trae langostino adentro, pero viene gratinado, y es desagradable el sushi caliente. Los onigiri o sushi en tamuguita tampoco me impresionaron, ya que el arroz se desmoronó. Mala técnica. El house tataki es un carpaccio de atún, salmón, pulpo y filete, con una salsa "especial" que es más bien una vinagretica con algo de ajonjolí. Me gustó.
PLATOS FUERTES
Probamos el shitake ebi (hongos y langostino): En primer lugar, no eran shitake, eran champiñones; luego los langostinos vienen rellenos de pasta de camarones y encima viene algún tipo de gratin. Trae unos honguitos rellenos de la misma masa, con el mismo gratin.
El "Izumidai" es pez espada al grill relleno de langostinos con salsa de maracuyá y fideo japonés harusame y vegetales salteados. El relleno de langostinos es uno de los elementos que se repiten a diestra y siniestra, junto con los tempura yasai, y que terminan empalagando. El harusame estaba cauchudo, la sazón general del plato no me desagradó.
El maguro nami ($13.85), es un "espectacular atún blanco (¿?), cubierto con mágicos shavings en salsa de coco y acompañado con vegetales tempura y yakimeshi". El coco, excesivamente dulce (pero como el toque dulce es un elemento recurrente en la cocina nipona, no choca); lo que me hizo gracia fue lo de las virutas (shavings) mágicas, como si fuera el comedor de Hogwarts. No es más que bonito seco y rallado, para que sepan.
POSTRES.
El sibori es una crêpe rellena de arroz con leche, kiwi y fresa con "salsa" de leche condensada. El glamour. La manzana tempura estuvo OK, pero traía una "salsita" que anunciaba zarzamora, pero sabía a antitusivo de cereza.
El problema es que al depurar el menú para "deleitar" el paladar occidental, se repiten los mismos elementos, dejando una cocina que ni sorprende ni excita. Dixit.
FICHA TÉCNICA
COMIDA: Regular
SERVICIO: Regular
AMBIENTE: Oriental-minimalista, ruidoso
PRECIO: 25 dólares en adelante
RECOMENDADOS: Tataki de la casa
RELACIÓN COSTO-CALIDAD: Misoshiro ($3.50)
ACCESO A DISCAPACITADOS: Estacionamiento de valet obligatorio
FUMAR: terraza
DIRECCIÓN: Planta baja, Torres de las Américas (B), Punta Pacífica.
TELÉFONO: 6492-0658
|