| RELIGIÓN A LA CARTA.
De sardinas y cenizas
Un pescado a la brasa permite abstenerse de las carnes mientras se disfruta de la brisa del verano.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
Donde hubo [gente en] fuego, cenizas quedan. Ya se enterró la sardina, ya están desapareciendo los esperpentos propios a la resaca carnestolenda, y se estrena la cuaresma.
Es momento de sugerir un par de recomendaciones sobre cómo preparar pescado a la brasa. Y es que por lo general asociamos la barbacoa con recios bifes o sabrosos chorizos, si acaso un pincho de pollo, pero no existe razón para no disfrutar de un rico pescado a la brasa. Es más, el pescado es perfecto para hacer a la brasa, especialmente con invitados, porque se hace rápido, con fuego alto y directo, y se cocina en pocos minutos, lo que hace mucho más fácil coordinar la hora de servir. Un poquito de salsa tártara, y estamos listos. A esto llamo yo religión a la carta.
Además, se requiere de muy poco: sal, pimienta y limón, para hacer un pescado delicioso.
Ahora, no significa que no se pueda hacer con una marinada (imagina un salmón teriyaki o un mero marinado con tapenade de kalamatas); y si algunas personas guardan y otras no, se puede hacer hamburguesas de carne para unos, de atún para otros.
(Vea Cuaresma sin penurias)
|