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Reportaje especial
Panamá, miércoles 21 de febrero de 2007
 

Ciudadanos de la A a la Z

Del biopoder y la gestión de conflicto

Palabras cargadas de sentido para negociar.

Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com

Hablar, discutir y negociar. Tres verbos que algunas veces son simultáneos, pero que en otras ocasiones chocan como trenes de alta velocidad. A los seres humanos nos cuesta poco hablar, pasamos de la discusión a la pelea con más facilidad y tenemos ciertas carencias a la hora de negociar.

Este diccionario de ciudadanas y ciudadanos formados e informados, se zambulle hoy en las letras B y C para encontrar sentido a algunos de los términos que están a la vista en una mesa de concertación. Aunque empezamos con uno bien culto.

BIOPOLÍTICA

El término, que tiene poco que ver con los arbolitos y los pajaritos, lo acuñó en los años 70 el francés Michel Foucault.

La biopolítica es la política de nuestros tiempos y los asuntos de los que se preocupa son "la vida" y "lo viviente". Estos marcan las luchas políticas y, especialmente, influyen en el diseño de las nuevas estrategias económicas.

La biopolítica nos lleva directamente al biopoder, algo mucho más miedoso.

El biopoder ya no aspira solamente a controlar el estado de las cosas o a vender productos, o a influir en la forma de pensamiento político. El biopoder quiere gestionar vidas, formas de vida. Es el que hace que cambiemos un paseo al río por el vitrineo en un centro comercial; es el que nos lleva a estudiar lo que no nos gusta, porque es lo que nos dará de comer… En fin, para hacer contrapeso al biopoder haría falta unos serios biopolíticos… no se sabe qué es más improbable.

CONCERTACIÓN

En eso estamos. Concertar es casi sinónimo de negociar, pero sin plata en juego, sin mercancías que intercambiar. Concertamos cuando acordamos. No significa que todo se deba sellar con el consenso, sino que el disenso se negocie hasta que todos, por un bien común superior a los intereses individuales, podamos firmar una hoja de ruta en la que sepamos que Panamá, en este caso, va a salir beneficiada.

La concertación supone, en algunos casos, votar a favor de algo que quizá nos perjudique en lo individual, pero a sabiendas que beneficia a una amplia mayoría de la población.

Concertar es un proceso lento y difícil, pero si se supera los participantes salen fortalecidos y con unos lazos de convivencia difíciles de soltar.

CONFLICTO

Es lo que mueve a la Humanidad. O lo que la ha movido hasta ahora. El conflicto en la familia, el conflicto en el trabajo, en la política y, en el peor de los casos, el conflicto bélico. Dicen que sin conflictos nos aburriríamos. Por tanto, no parece que la palabra sea la reencarnación del mal. Lo que es necesario es gestionar el conflicto.

Ya hay cátedras universitarias especializadas en gestión de conflictos internacionales, familiares o sicológicos. Sin ir a clase, lo que sí podemos hacer es entender que el conflicto es tan humano como la respiración y que casi todos se pueden superar. Para ello: Concertación en lugar de victorias, negociación a cambio de imposición, renuncias parciales en lugar de triunfos totales. El diccionario de la ciudadanía empieza a engarzarse.



 
 
 
 
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