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Reportaje especial
Panamá, miércoles 21 de febrero de 2007
 

ASAMBLEA NACIONAL. EL dilema moral de los 78 diputados.

Las lagunas de un código de ética

El Código de la Asamblea no sanciona el nepotismo, pese a que el de los Funcionarios lo prohíbe.

Varios diputados han planteado la necesidad de modificar esta norma creada por ellos mismos en 2005.

LA PRENSA/Jihan Rodríguez
ESCÁNDALO. El diputado Elías Castillo explicaba el altercado que tuvo con su colega Mireya Lasso el pasado 31 de diciembre.810177
José González Pinilla
jagonzalez@prensa.com

El Código de Ética y Honor de la Asamblea ha sido calificado en varias ocasiones como un documento de "letra muerta". Y es que este reglamento no contempla ningún tipo de sanción para los diputados que nombren a familiares dentro de la planilla legislativa o para los casos en que la aprobación de proyectos de alto perfil quede en manos de un pleno invadido de suplentes.

Esta norma, que busca "regular la conducta moral de los diputados a través de los principios democráticos de igualdad, imparcialidad, solidaridad, pero basada en los valores éticos y morales", contradice lo establecido en el Código de Ética de los Funcionarios, que condena el nepotismo.

Si un funcionario viola esta regulación, será sancionado "administrativamente con amonestación verbal, amonestación escrita, suspensión del cargo o destitución". Los diputados, en cambio, son inmunes a los castigos por beneficiar a sus familiares.

El Código de Ética de la Asamblea tampoco plantea ningún llamado de atención si un proyecto de importancia es aprobado por un pleno compuesto en su mayoría por diputados suplentes, tal como sucedió el pasado jueves con el Código Penal , que fue aprobado en segundo debate por, al menos, 40 suplentes de los 55 diputados presentes.

Estas deficiencias han evidenciado que el código, aprobado por los diputados hace año y medio, requiere de una pronta modificación.

Especialmente, luego del altercado que protagonizaron en la madrugada del 31 de diciembre las diputadas Zulay de Vásquez, del Partido Revolucionario Democrático; Mireya Lasso, del partido en formación Vanguardia Moral de la Patria, y el presidente de la Asamblea Nacional, Elías Castillo, quien impulsó el establecimiento de un código de ética y honor.

A raíz de la confrontación que terminó entre bofetadas y empujones, la diputada Elizabeth de Quirós, presidenta de la Comisión de Ética y Honor, anunció una propuesta para "establecer sanciones más enérgicas por el mal comportamiento de algunos diputados". Actualmente, un diputado involucrado en este tipo de altercado solo recibe un llamado de atención.

Génesis del sagrado código

Castillo presentó en septiembre de 2004 la propuesta para establecer un código de ética que mejorara la deteriorada imagen de los inquilinos del Palacio Justo Arosemena.

El proyecto permaneció engavetado durante ocho meses en la Comisión de Ética, presidida entonces por Marina de Laguna, suplente del diputado perredista Héctor Alemán, y no fue hasta junio de 2005 que recibió la aprobación en primer debate, tras varios meses de investigación sobre el tema, explicó entonces Laguna.

En aquel tiempo, aún se cuestionaba el caso del diputado del Partido Liberal Nacional Rogelio Alba, quien se vio involucrado en un supuesto acto de contrabando en la Zona Libre de Colón. También se debatía la evidente ausencia a los debates de algunos diputados principales, como el panameñista Sergio Gálvez.

Dos meses después, el pleno legislativo aprobó con urgencia notoria el proyecto en segundo debate, y al cuarto día de discusión, en tercer debate.

Es así como se establece un código que, en teoría, restringe a los 78 diputados de aceptar regalos, aportes en dinero, donaciones, recompensas o beneficios de cualquier tipo por realizar sus funciones.

Castillo explicó que en un principio el proyecto contemplaba una serie de sanciones más enérgicas, pero sus colegas las modificaron.

"Logré que me lo aprobaran, pero lo limitaron en su alcance y contenido", sostuvo.

VOCES CALIFICADAS

Debemos tener una conducta adecuada, porque no es la norma la que nos adecuará, es la formación de cada quien, su integridad moral y profesional. La conducta hay que cambiarla.

Jerry Wilson
Diputado del PRD

Un código de ética que no establezca sanciones se queda solo en papeles. Ojalá se modifique y no esté como el reglamento interno de la Asamblea que espera su debate.

José Isabel Blandón
Diputado panameñista

Considero que el código de ética y honor debe tener algún grado de sanción, como amonestaciones formales o descuentos.

Jorge Hernán Rubio
Diputado del Partido Popular

Más que cambios al código, creo que debe haber más prudencia por parte de nosotros. Nuestras actuaciones son públicas y sancionadas por la sociedad.

Juan Hernández
Diputado del PRD



 
 
 
 
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