| TRANSPORTE PÚBLICO.
¿Hasta cuándo esta anarquía?
Jaime Maduro
El Tránsito, con mucha publicidad y mucha supuesta decisión de poner orden, no solo en el transporte público, sino en el tráfico en general, ¿qué ha logrado? No quisiera decir que nada, pero sí puedo decir que muy poco.
Los diablos rojos continúan viajando a toda velocidad, constantemente sonando el pito (léase corneta) y rugiendo con las supuestamente prohibidas troneras, haciendo la vida insoportable a quien vive por donde ellos pasan. Y los taxis, a toda velocidad, rompiendo todas las reglas habidas y por haber, causando un enorme porcentaje de colisiones.
Adicionalmente a esto, muchos de los conductores de autos particulares, haciendo caso omiso a las luces rojas, con tres y cuatro automóviles pasándosela sin pensar en los accidentes que puedan causar, irrespetando señales, como por ejemplo, las que indican que no se puede girar a la izquierda, entre otras.
Y, ¿qué hace la policía de tránsito? Cuidar reparaciones en las vías y en algunos casos, dirigiendo el tráfico y lo que causan es más tranques. Mejor funciona el tráfico con los semáforos, aunque sean los brutos y no los inteligentes que se prometieron y que brillan por su ausencia. Sería mucho mejor que estuvieran pendientes, tanto ellos como todos los policías de las infracciones de los conductores para poner orden. Una de las infracciones más comunes y que aparentemente no tiene importancia para las autoridades es bloquear los cruces por andar desesperados para no perder ni un segundo, perjudicando a una fila de autos que tiene el derecho de vía en un momento dado.
Sra. Ministra de Gobierno. Tanto la Policía Nacional como la Autoridad del Tránsito están bajo su responsabilidad. ¿Hasta cuándo tenemos los sufridos ciudadanos de esta ciudad que esperar para que se tomen medidas enérgicas que solucionen el problema una vez por todas?
La fórmula es coordinación. Si coordinan esfuerzos todos los estamentos, incluyendo la Alcaldía que iba a castigar ruidos y que por lo visto no lo ha hecho, se puede lograr mucho más que entidades trabajando aisladamente.
No puedo creer que un gobierno se acobarde por el chantaje de la mafia de los transportistas con sus amenazas de huelga cada vez que se toman medidas que los obligan a obedecer las leyes y los reglamentos.
¿Hasta cuándo?
El autor es jubilado
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