| TRADICIÓN.CELEBRAN CON FLORES Y GLOBOS .
Bolivianos bendicen sus bienes en Carnaval
Con cerveza, alcohol o vino tinto, mujeres y hombres rociaron los rincones de sus casas, autos y enseres.
| REUTERS/José Luis Quintana |
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| alegría. Aunque la ceremonia está fijada por la tradición para realizarse al mediodía, desde muy temprano los creyentes empiezan la celebración.810271 |
LA PAZ, Bolivia/EFE
El tradicional Martes de Carnaval fue nuevamente ocasión para que los bolivianos bendigan sus bienes, ayer, con el rito de la chaya de la cultura andina, a cuyos dioses se pide también nuevas posesiones.
Flores, globos, hojas de coca, alcohol, frutas y papel picado se mezclaron en viviendas, calles y plazas para agradecer especialmente a la Pachamama, la diosa de la tierra entre los indios aimaras y quechuas de Bolivia.
Aunque la ceremonia está fijada por la tradición para realizarse al mediodía, desde muy temprano los creyentes empezaron la celebración con entusiasmo y abundante música folclórica.
Con cerveza, alcohol o vino tinto, mujeres y hombres bolivianos rociaron los rincones de sus casas, sus automóviles y enseres domésticos, a los que adornaron con globos y serpentinas como forma de mostrar a los demás lo alcanzado durante el último año.
De la misma manera, los talleres y las herramientas, tiendas, almacenes, oficinas y puestos de trabajo recibieron la bendición con la incineración de la tradicional "mesa" andina, como hizo el presidente, Evo Morales, anticipadamente, el viernes pasado.
La ceremonia no es tal si no explotan petardos y no se esparcen confites, como forma de atraer la buena fortuna para el próximo año.
En mercados, plazas y terminales de autobuses el rito se vivió acompañado de bailes animados por bandas y grupos autóctonos.
La comida también fue protagonista de la tradicional chaya carnavalera, especialmente por el puchero -que se trata de un guiso de carne, pollo y legumbres- y el lechón al horno, que disfrutan todos los bolivianos.
La tradición se cumplió también en la región tropical del país, como en la ciudad de Santa Cruz, la de mayor dinamismo económico, donde los miles de emigrantes no han perdido la costumbre de su cultura andina.
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